La mayoría de los ciudadanos de 18 años y más que viven en México consideran a la ciudad que habitan como un lugar inseguro, revelan los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), realizada por el Inegi.

Este sondeo, hecho durante marzo del año en curso, reveló que 76.8% de la población de 18 años y más consideró que vivir en su ciudad no es seguro. Esta percepción es mayor en el caso de las mujeres con 81.0%, mientras que para los hombres fue de 71.8 por ciento.

Esta percepción no representa un cambio significativo respecto a diciembre del 2017, cuando fue de 75.9 por ciento.

De acuerdo con los resultados, las ciudades donde sus habitantes se sienten menos protegidos son, en orden, la región oriente de la Ciudad de México, Coatzacoalcos, Fresnillo, la región norte de la Ciudad de México, Chilpancingo de los Bravo y Cancún. En todas ellas la percepción supera 90 por ciento.

En contraste, las entidades donde la gente se siente más segura, de acuerdo con la investigación, fueron Mérida (29.9%), Saltillo (33.5%), Los Cabos (38.8%), La Laguna (47.8%), Durango (48.3%) y Piedras Negras (48.5 por ciento).

La encuesta del Inegi contempla también qué tan inseguros se sienten los ciudadanos en diversos lugares de estancia común. De acuerdo con los datos, 81.3% de la población siente inseguridad en los cajeros automáticos localizados en la vía pública, 74.3% en el transporte público y 68.7% en las calles que habitualmente usa.

Por otro lado, 27.9% de los encuestados dijo sentirse inseguro en la escuela, 31.3% en su casa y 40.8% en el trabajo.

El Inegi explica que la sensación de inseguridad por temor al delito y las expectativas que tiene la población sobre la seguridad pública se generan por la influencia de diversos factores, como la atestiguación de conductas delictivas o antisociales que ocurren en su entorno.

Asimismo, el temor al delito puede hacer cambiar las rutinas o hábitos de la población, así como la percepción que se tiene sobre el desempeño de la policía.

En este contexto, los datos mostraron que 66.5% de la población de 18 años y más, residente en las ciudades objeto de estudio, manifestó que durante el primer trimestre del 2017 modificó sus hábitos respecto a llevar cosas de valor por temor a sufrir algún delito y 56.1% cambió rutinas en cuanto a “caminar por los alrededores de su vivienda, pasadas las 8 de la noche”.

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