La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó a Admivac Sociedad Anónima de Capital Variable, dueños de los hoteles Mayan Palace y Gran Mayan de Acapulco, pagar 30 millones de pesos por concepto de daño moral a los padres de familia de un joven que murió por conductas negligentes de la empresa.

En casos de daño moral nunca se tomará en cuenta la capacidad económica de la víctima, se pondera la capacidad económica de la empresa y el nivel de daño del afectado, determinó la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación al resolver un caso en el que ordenó pagar 30 millones de pesos a un hotel.

En el 2010 el joven Ángel Sinué García Medina murió, luego de caer al lago artificial del hotel, que era electrificado, por un corto circuito en una bomba de agua sumergible a la que no se le dio mantenimiento.

En un principio el Juez Vigésimo Primero de lo Civil condenó a la demandada el pago de una indemnización por concepto moral por un monto de 8 millones de pesos, pero la defensa de la familia apeló por una cantidad mayor.

Este recurso de apelación, que ambas partes introdujeron, fue atendido por la Tercera Sala Civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, que resolvió reducir la condena de 8 millones de pesos a 1 millón, argumentando que la situación socioeconómica de las víctimas era de clase media; que la solvencia económica de la responsable no quedó acreditada.

En la sentencia la Primera Sala fijó que los elementos a valorar por el juez para alcanzar la debida compensación del daño moral serán el tipo de derecho o interés lesionado, la gravedad del daño causado, así como la capacidad económica y el grado de negligencia de la responsable.

ana.langner@eleconomista.mx