Las deficiencias por parte de autoridades de nuestro país en el modelo de gestión de la emergencia provocada por la pandemia de coronavirus, llevaron a una falta de cuidado en el control del virus, con lo que expertos estiman que, si México hubiera actuado a la medida en que avanzaban los contagios, se habrían evitado 190,000 muertes por todas las causas en 2020 y que integran las estadísticas de exceso de mortalidad.

Luego de analizar los contagios y decesos provocados por el Covid-19 en México, un informe elaborado por 29 expertos para el Instituto Global de Ciencias de la Salud de La Universidad de California de EU (UCSF, por su sigla en Inglés), concluyó que las autoridades nacionales no cumplieron con sus funciones de rectoría durante la emergencia, lo cual incluía el asumir la responsabilidad política de coordinar una respuesta nacional unificada.

Mientras que la falta de una comunicación clara, prudente y correcta sobre el nivel real de riesgo y cómo actuar al contraer la enfermedad ha contribuido al “impacto devastador” de la pandemia en México. “Los líderes no han podido enviar un mensaje correcto y coherente para reforzar las directrices de salud pública a través de su propio comportamiento”, plasma el documento Mexico’s Response to Covid-19: A Case Study (Respuesta de México al Covid-19: un caso de estudio), que fue encargado por el panel Independiente de la Organización Mundial de la Salud a la UCSF.

En el caso de las deficiencias en el modelo de gestión de emergencias, los expertos señalaron que se debió a que la autoridad encargada de tomar las decisiones sobre la pandemia “estaba excesivamente concentrada” en un solo organismo de gobierno, el cual carecía de controles institucionales para minimizar los potenciales errores; además de que no contaba con los niveles necesarios de independencia para mantener los aspectos técnicos de la evaluación de riesgos, la planificación y la ejecución de proyectos, al margen de presiones políticas.

“El máximo órgano de gobierno y de coordinación sanitaria de México, el Consejo General (Salubridad) de Salud, quedó relegado a un papel secundario durante toda la pandemia”, se advirtió.

Mortalidad

Sobre la mortalidad, los expertos recordaron que nuestro país se coloca en los primeros lugares con más muertes por Covid-19 en todo el mundo.

“México ocupa el cuarto lugar en exceso de mortalidad (sólo después de Perú, Ecuador y Bolivia) en una muestra mundial que incluye todos los países con más de 3 millones de habitantes y con datos completos de mortalidad, con alrededor de un 43% más de muertes en 2020 de lo que se habría esperado en relación con 2018-2019.

“Estimamos que, si México se hubiera comportado como el país promedio, se habrían evitado alrededor de 190,000 muertes por todas las causas en 2020. Esta cifra no considera el pico de muertes observado en enero de 2021”, se advirtió.

Por otro lado, también se indicó que las autoridades nacionales no desempeñaron sus funciones de dirección durante la emergencia y de asumir la responsabilidad política de coordinar una respuesta a la pandemia.

“Debido a la falta de un entendimiento compartido entre las autoridades nacionales, algunos gobiernos subnacionales (estados)… Los conflictos partidistas y la polarización exacerbaron estos desacuerdos. Por lo tanto, la respuesta a la pandemia se mantuvo fragmentada entre los niveles de gobierno y polarizada en líneas partidistas”, consideraron los expertos.

El estudio refirió que las limitaciones de recursos, y el compromiso inquebrantable con las políticas de austeridad limitó el rango de medidas posibles para enfrentar la pandemia, por lo que “México careció de una vigorosa acción gubernamental y un apoyo fiscal efectivo”.

En tanto, la política de pruebas de detección del virus “excesivamente restrictiva” socavó la capacidad de detectar brotes y estimar adecuadamente la carga de Covid-19 en el país.

A ello se suma que los sistemas de vigilancia epidemiológica han subestimado enormemente la carga de Covid-19, pues los retrasos en los sistemas de información sanitaria han inhibido aún más la toma de decisiones basada en datos epidemiológicos precisos y oportunos.

Los expertos subrayaron que el plan de vacunación no es suficientemente detallado y transparente.

“Las autoridades han centrado la atención en la promesa de la vacunación universal sin un enfoque global para controlar la pandemia. Han surgido preocupaciones sobre el uso partidista-electoral del programa de vacunación”, dada la relación de personajes partidistas en el manejo de la distribución de las dosis.

Además de que las decisiones de vacunación no obedecen a una lógica sanitaria clara, pues la de dar prioridad a las zonas rurales y a los maestros, donde la carga de la enfermedad es relativamente baja, mientras que la vacunación del personal sanitaria todavía no se completa.

maritza.perez@eleconomista.mx