La decisión del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador de incrementar la refinación de petróleo en el país tiene varios impactos negativos en términos ecológicos, afirmó Adrián Fernández Bremauntz.

El director ejecutivo de la Iniciativa Climática de México comentó que la primera implicación está en la operación.  

Explicó que las refinerías tienen una serie de procesos que generan contaminantes, desde la combustión para llevar a cabo sus procesos de refinación.

Si se incrementa el nivel de actividad de las seis refinerías que integran el Sistema Nacional de Refinación, tendrá un primer impacto en la cantidad de contaminantes que emitan al medio ambiente y, consecuentemente, una mayor afectación a la población donde están asentadas, que son las afectadas por la llamada “pluma de contaminantes” que generan y que, se ha demostrado, llega a ser hasta 100 kilómetros a la redonda.

El doctor en Ciencias Ambientales explicó que, al igual que las termoeléctricas, las refinerías emiten contaminantes que se transportan a gran distancia, pero también se trata de importantes generadoras de la llamada contaminación de área (en donde están sus instalaciones).

Destacó que entre los contaminantes que generan hay varios compuestos orgánicos volátiles en forma de emisiones evaporativas de derivados del petróleo, además, las emisiones propias de los procesos de combustión, que es la que se ven que salen por sus chimeneas.

El especialista llamó la atención en que también generan residuos industriales, algunos peligrosos que requieren un manejo especial.

Dijo que, en términos de cuidado al medio ambiente, lo más preocupante de la decisión de incrementar la capacidad de refinación es que, si vamos a regresar ocupar 70% de la capacidad instalada o más, se va a incrementar de manera significativa la producción de residuos, entre ellos el combustóleo.

Explicó que, en el caso de las refinerías mexicanas, se estima que, en promedio, 25% de cada unidad que entra a refinar se convierte en residuo (combustóleo), lo cual es altísimo si se compara con los estándares internacionales que es de alrededor de 5% en volumen.

Al incrementarse la cantidad de refinación, se elevará consecuentemente el monto de producción de combustóleo, pero, además, por el tipo de crudo que se procesa es un combustóleo con una alta cantidad de azufre el cual incluso está por arriba de las normas internacionales.

Para tener una idea de ese volumen expuso que, en 2009 el Sistema Nacional de Refinación produjo alrededor de 300,000 barriles de combustóleo, cantidad que fue bajando hasta 2019, cuando eran alrededor de 150,000.

El problema se agrava porque el 1 de enero de este año entraron en vigor las adecuaciones al anexo 6 Convenio de Mármol, el cual establece que el promedio de contenido de azufre del combustóleo que utilicen los buques de altura no debe superar el 0.50% y el combustóleo producido en México no cumple con esa especificación.

Eso generará que Pemex tendrá altas cantidades de inventario y el gobierno mexicano tendrá la tentación de utilizarlo en las termoeléctricas, a pesar de que está demostrado que genera más contaminación que si se usa gas e incluso se han hecho esfuerzos importantes por hacer los ajustes en las centrales eléctricas para que se le dé prioridad al gas con el fin de contaminar menos.

Por otra parte, dijo que México planteó ante el Acuerdo de París sus compromisos determinados o metas de reducción de emisiones, según las cuales el país se comprometió reducir 22% sus emisiones para el 2030.

La propuesta hecha por México ante el Acuerdo de París en diciembre de 2015 señala que con base en los datos de emisiones de 2013 la estimación era que al 2030 México alcanzara 973 millones de toneladas si no se realizaba ningún esfuerzo para disminuir las emisiones.

Entonces se comprometió a reducir en 22% es decir 214.06 millones de toneladas, con lo cual solo emitiría 758.94 millones de toneladas.

Con los esfuerzos realizados hasta ahora todo parece indicar que México no va en la ruta para conseguirlo y si se aumenta el consumo de combustóleo menos.

Preocupa más porque el sector de generación de energía eléctrica es el segundo sector que más contribuye a la generación de gases de efecto invernadero y si se incrementa la quema de combustóleo en esas plantas, en automático más contaminantes de ese tipo se aportarán.

Por otra parte, el especialista llamó la atención que algunas refinerías y centrales eléctricas violan disposiciones ecológicas. Por ejemplo, existe una ley que señala que las refinerías y centrales eléctricas que estén cerca de concentraciones de ciudades como Salamanca y Cadereyta no deben quemar combustóleo con más de 2% de concentración de azufre y lo hacen.

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