Las mujeres mexicanas se manifiestan menos que los hombres, tienen menor contacto con las autoridades, menos acceso a la información ciudadana y son mayoritariamente afectadas por las problemáticas de justicia cotidianas. Pero esta situación es involuntaria, la cultura de discriminación por género y la inseguridad intensificada para las mujeres construyen barreras que impiden a la población femenina gozar de sus derechos como ciudadanas, de acuerdo con el World Justice Project (WJP) en México.

Estas barreras contra las que se enfrentan las mujeres no sólo debilitan su desarrollo y su participación en la sociedad, sino que además generan obstáculos para el fortalecimiento del Estado de Derecho.

Atender estas disparidades con políticas que fomenten la participación ciudadana con una perspectiva de género es necesario porque deterioran los aparatos de democracia y transparencia. Además, debilitan la confianza de la población en las fuerzas gubernamentales.

Mujeres con menos participación ciudadana y más desconocimiento

Uno de los derechos ciudadanos esenciales que presentan disparidades entre mujeres y hombres es el derecho a la manifestación pacífica. Mientras el 10% de los hombres afirma participar en protestas, sólo el 7% de las mujeres lo hace.

Las mujeres también presentan un menor nivel de contacto con las autoridades. De cada 100 mujeres sólo 28 reportan a las autoridades algún problema existente en sus comunidades; la proporción para los hombres incrementa hasta 35 de cada 100, según cifras del WPJ.

Esta baja participación femenina se vuelve todavía menor cuando se trata de ciertas situaciones, por ejemplo, sólo 19 de cada 100 mujeres reportan cuando en su colonia se comete un delito o algún disturbio (la cifra para los hombres es 22 de cada 100).

Las mujeres también registran un menor nivel de acceso a la información pública. En México cerca del 40% de las mujeres desconocen que las leyes permiten a los ciudadanos solicitar información al gobierno. El desconocimiento en la población masculina es significativamente más bajo con 30 por ciento.

El grado de desinformación se refleja cuando se observa el contacto con las autoridades por género. De cada 100 hombres 18 afirmaron contactar a las autoridades para pedir información, mientras que sólo 14 de cada 100 mujeres lo hicieron.

Mujeres, víctimas de problemáticas cotidianas

Aunque las mujeres son las que menos reportan las problemáticas que enfrentan como ciudadanas, son las que más se ven afectadas. Algunas de estas situaciones cotidianas son injusticias al consumidor, barreras en trámites gubernamentales o servicios públicos.

El efecto que tienen estas problemáticas diarias es mayor en mujeres, 27% afirmó que tuvo efectos en su salud mientras que sólo 17% de los hombres tuvo esta repercusión.

El impacto económico fue el único rubro que no presentó diferencias por género. El 22% tanto de hombres como de mujeres aseguró que estas situaciones causaron efectos significativos en sus bolsillos, de acuerdo con cifras del WJP.

¿Qué producen estas desigualdades?

Una menor participación femenina en las manifestaciones ciudadanas se traduce en una invisibilización de las mujeres, de sus necesidades o intereses y posteriormente en un sesgo en la fabricación de políticas que atiendan a las peticiones solicitadas.

Por su parte, la baja proporción de mujeres que reportan o contactan a las autoridades provoca una desatención a sus demandas y una desintegración de ellas en el diseño de políticas públicas, de acuerdo con el estudio del WJP.

Si las mujeres desconocen que tienen acceso a la información pública, una gran parte de la población queda fuera de participar en los asuntos de la ciudadanía y se debilita la rendición de cuentas de los servidores públicos.

¿Cómo garantizar el Estado de Derecho a mujeres y hombres por igual?

Las barreras que enfrentan las mujeres para ejercer sus derechos humanos, ciudadanos y sociales se explican en gran parte por la cultura de prejuicios, estigmas y discriminación que persiste en México. Combatir y castigar estas prácticas desde políticas públicas con perspectiva de género es necesario para construir mejores marcos de justicia nacional.

Otra forma de incrementar la participación ciudadana de las mujeres es incentivar y promover la información pública hasta ellas, de acuerdo con el reporte del WJP.

Pero el factor clave es que las mujeres mismas también formen parte del aparato tomador de decisiones. La participación femenina en los puestos de liderazgo y en el diseño de políticas públicas es necesario para agregar la óptima de género y atender sus necesidades particulares.

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