La fortaleza del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) depende mucho de la fortaleza del Poder Judicial Federal (PJF), porque en el combate a actos corruptos se requiere que ocurran dos cosas: que las fiscalías integren buenas investigaciones y que los jueces actúen con plena independencia y no tengan ningún tipo de presión política para juzgar algún acto de corrupción, dijo el director ejecutivo de Transparencia Mexicana (TM) Eduardo Bohórquez.

En entrevista, destacó que para combatir la corrupción lo que ha faltado son sanciones y éstas pasan por los jueces.

"Claramente un juez cumple una función central en el trabajo anticorrupción; es la pieza que le falta al sistema. Se puede tener fiscalías muy fuertes, pero si llegan ante un juez y éste puede ser objeto de presión política o para no actuar en un sentido o en otro, se acaba todo el proceso de investigación que viniera desde auditorías, los expedientes, la separación de la aparte acusatoria, la carpeta judicializada por parte de la Fiscalía General", comentó Bohórquez.

Expuso que aunque generalmente sólo se pone la atención en el papel de las auditorías y las fiscalías, la gran diferencia entre un sistema anticorrupción que funciona con uno que no, puede ser la actuación de los jueces.

El dirigente de esa organización recordó que desde que tomó posesión el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar Lelo de Larrea, reconoció que había un problema de corrupción en el Poder Judicial y que había que enfrentarlo.

Sin embargo, dijo que tiempo después como que se frenó ese ímpetu, pero ahora, con el episodio que constituye la renuncia del ministro Eduardo Medina Mora es una oportunidad para revisar dos cosas: la tradición del Poder Judicial en cuanto al nepotismo que es bastante evidente y luego, el tema de la corrupción de los jueces ante el crimen organizado.

Asimismo, resaltó que hay un riesgo particular en la corrupción de los jueces que están involucrados en procedimientos anticorrupción.

"Creo que no hemos distinguido, que este es otro riesgo adicional. Como que tenemos muy claro el tema del riesgo de corrupción por crimen organizado, pero creo que la corrupción que tiene que ver con investigaciones sobre corrupción es un tema que no hemos cuidado", dijo.

Explicó que se trata de un tema particularmente difícil de enfrentar desde el Poder Judicial, porque ellos tienen que revisar sus propios casos.

En ese tenor, el especialista indicó que lo que no está claro aún es cuál es la estrategia que va a seguir el Poder Judicial para combatir la corrupción.

“A mí no me queda claro, más allá de la aplicación de la norma en casos en que se conoce y se están investigando si hay una estrategia de transformación del Poder Judicial como la hubo en 1993 o 1994 cuando se creó el Consejo de la Judicatura Federal. Había un interés que esa judicatura resolviera estos asuntos y fuera transformando y profesionalizando el sector judicial en México”, mencionó.

Sobre el problema del nepotismo en el Poder Judicial aclaró que eso no es corrupción, pero sí es un tema de responsabilidades administrativas.

Lo cierto, añadió, es que ahí se tiene un problema estructural porque simplemente sería muy difícil escoger un caso, pues son tantos, que será difícil establecer un criterio.

Por ello consideró que lo que se necesita es empezar un proceso de transformación institucional.

La carrera judicial no puede estar basada en el nepotismo, además de que este asunto está vinculado con otro problema que es el potencial conflicto de intereses.

 

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kg