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Claudia Sheinbaum, finanzas públicas: primer año

Marco A. Mares | Ricos y poderosos
Partiendo de la expresión que advierte que el manejo de las finanzas públicas marca el destino de los gobiernos, vale la pena observar los datos que arroja el análisis sobre la administración de los recursos públicos en el primer año (2025) de gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
De entrada, de acuerdo con el balance realizado por la organización México Evalúa, encabezado por Mariana Campos, titulado Navegando las Finanzas Públicas 2025, el diagnóstico es preocupante.
¿Por qué? Porque se registra una marcada vulnerabilidad fiscal.
No es sólo por el extraordinario déficit fiscal, sino por la creciente rigidez del gasto y el escaso margen de maniobra del gobierno.
El gobierno, a pesar de un enorme y notable esfuerzo, no logró reducir el déficit en la magnitud que se propuso.
Además, la deuda pública aumentó; la extraordinaria recaudación fue producto de una intensa campaña de fiscalización e hizo evidente la debilidad del crecimiento del PIB.
También dejó claro que el sobreejercicio en el gasto público se explica por las transferencias a Pemex, empresa que dejó de generar renta petrolera y en cambio recibe cuantiosos subsidios del gobierno.
Esa es una conclusión general del análisis de México Evalúa.
La herencia
Antes de entrar a las cifras, hay que decir, que el gobierno de Sheinbaum heredó el déficit fiscal más elevado de los últimos 35 años: 5.8% del Producto Interno Bruto (PIB).
Con esa base, puede inferirse que el sexenio de Sheinbaum comenzó con una pesada carga que representa una muy empinada cuesta por remontar.
Las cifras
De acuerdo con el análisis de México Evalúa, el actual gobierno planteó reducir el déficit de 5.8% a 3.9%.
Sin embargo no pudo cumplir con esa meta.
Sólo alcanzó el cumplimiento del 49% de la meta prevista y el déficit cerró en 4.8% del PIB (1.7 billones de pesos), 285 mil millones de pesos, por encima del objetivo.
Además de que no cumplió con el objetivo autoimpuesto, la reducción que alcanzó, fue a costa de la inversión física, uno de los rubros importantes del presupuesto público para detonar el empleo y la actividad económica.
En el año 2025 se gastaron 769 mil 962 millones de pesos en inversión física, lo que representó una caída histórica de 28.4% anual.
Este nivel de gasto en inversión física fue el menor, del que se tiene registro desde el 2008, cuando se presentó la crisis financiera mundial.
Por otra parte, los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se ubicaron en 4.8% del Producto Interno Bruto (PIB).
Ese porcentaje representa una reducción desde el 5.7% del año previo, pero no logró la meta de 3.9% que se proyectó en el Paquete Económico 2025.
Como proporción del PIB, la deuda alcanzó 53.1%.
Esto significa que por cada peso generado por la economía en 2025, el gobierno acumuló 53 centavos de deuda.
El nivel es superior al de 2024 (52.0% del PIB) y también rebasa la meta prevista de 51.4% del PIB lo que evidencia una discrepancia respecto a la trayectoria planteada originalmente
El gobierno aumentó la deuda y su costo financiero.
Jorge Cano, coordinador del Programa de Gasto Público y Rendición de Cuentas de la organización, señala que el año pasado, el servicio de la deuda llegó a un nivel récord de 1.31 billones de pesos.
Esto significa que, aunque quedó 77 mil 600 millones por debajo de lo presupuestado, aumentó 9.8% anual y quedó en un nivel récord.
Por cada 100 pesos que se obtuvieron el año pasado por el pago de impuestos, 24 se destinaron a pagar los servicios de la deuda.
Impuestos: debilidad estructural
El año pasado, los ingresos que se obtuvieron por el pago de impuestos de los contribuyentes llegó a un nivel récord de 5.3 billones de pesos, un incremento anual de 4.6 por ciento.
Sin embargo este crecimiento se debió, principalmente, al incremento en los actos de fiscalización hacia los contribuyentes ó recaudación secundaria.
En este sentido, Cano señaló que sin mayor crecimiento económico ni reformas que fortalezcan estructuralmente la recaudación primaria, la fiscalización corre el riesgo de convertirse en un sustituto frágil de una política tributaria de largo plazo.
Frente a este panorama, México Evalúa plantea una serie de recomendaciones: impulsar el crecimiento económico; fortalecer la transparencia y la gobernanza de la fiscalización; contrarrestar el uso no productivo de la deuda pública; establecer garantías presupuestarias para sectores prioritarios; así como condicionar los apoyos a Pemex.
Atisbos
El equipo de análisis de BBVA México revisó al alza su pronóstico de crecimiento económico para México a 1.8% para 2026 y a 2.0% para 2027.
Diagnosticó prolongada resiliencia del consumo y recuperación gradual de la inversión.
Además anticipa impacto positivo por la Copa del Mundo de Futbol.
También prevé que el gobierno tendrá dificultades para avanzar en el ajuste fiscal por presiones al gasto público, menor espacio fiscal y la ausencia de una reforma fiscal.
Y lo más preocupante es que el gobierno podría perder el grado de inversión en el 2030 si reduce el déficit público, sólo a niveles promedio, cercanos a 3.7% del PIB, entre 2026 y 2030 y la deuda se aproxima a 60% del PIB en 2030.

