Desaparecer los fideicomisos sin investigar la corrupción es esconder la tierra debajo de la alfombra, planteó el director ejecutivo de Transparencia Mexicana, Eduardo Bohórquez.

En entrevista, dijo que hay una diferencia importante entre transparentar, controlar la corrupción y desaparecer un fideicomiso. “Lo primero y lo segundo ha sido una exigencia de la sociedad civil de años: renunciar al secreto fiduciario y bancario en fideicomisos públicos y transparentar el destino de los mismos”.

Lo preocupante, indicó, es que con la decisión del gobierno federal de eliminar buena parte de los fideicomisos públicos, no queda claro cómo van a canalizarse los recursos de más de 100 instrumentos de ese tipo a través del presupuesto.

El propio secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera Gutiérrez, lo reconoció para el Fondo de Desastres Naturales (Fonden). Las partidas presupuestales, por ejemplo, no son fáciles de asignar en emergencias y algunas decisiones tendrían que pasar por el Congreso, lo que podría hacerlo inoperante, expuso.

De acuerdo con el especialista en temas de transparencia y rendición de cuentas es importante notar que hay una tendencia en Brasil, Colombia y México, en términos de concentración de poder en la figura presidencial.

¿Quiénes son los mayores perdedores de aprobarse en el Senado la minuta, en los términos que se aprobó en la Cámara de Diputados?, se le preguntó.

“No sé si sea un tema de perdedores y ganadores. Solo creo que es más difícil la libertad para crear y opinar, cuando dependes del presupuesto que una dependencia. Si no les gustan tus hallazgos o tus opiniones, te castigarán con menos presupuesto. Es difícil afirmarlo mientras no se conozca qué mecanismo presupuestal reemplazará al fideicomiso. Y cada caso será diferente”.

“Lo que no es una buena idea es desaparecerlos sin un análisis riguroso y sin investigar la corrupción que se ha señalado en ellos. Abre la puerta a la impunidad”, recalcó.

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