La principal bondad de los fideicomisos que operan los centros de investigación del país es la flexibilidad para el ejercicio de los recursos que permite a esa institución ejecutar programas de largo aliento, los cuales ahora estarán en riesgo, afirmó el director del Instituto de Ecología (Inecol), Miguel Rubio Godoy.

Detalló que los fideicomisos permiten la concurrencia de fondos, atrayendo dinero de los llamados fondos mixtos, que, por cierto, también se pretenden extinguir, e incluso, se trabaja con fondos de terceros que confían a los centros de investigación. “Ahora, que no habrá fideicomisos, si no es imposible, sí va a ser mucho más complicado”, dijo.

Gracias a la flexibilidad que otorgan los fideicomisos, indicó, ese instituto, junto con otros, pudo participar en la elaboración de ventiladores para pacientes graves de Covid-19.

Expuso que si se eliminan los fideicomisos entonces estarían en riego proyectos como las investigaciones de largo aliento que realizan con el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada, Baja California (CICESE), a través de la red sismológica del noroeste del país.

Remarcó que con ningún proyecto presupuestal se puede hacer un proyecto de investigación que lleve más de 10 años. Por ello consideró que la fortaleza científica del país se va a ver mermada. “Es increíble que cuando la comunidad científica a nivel mundial e instancias como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) apuestan por la investigación científica como la mejor herramienta para poder contender en esta difícil realidad en México se esté optando por “enfilarnos al matadero”.

Resaltó que si esos centros sólo operan con los recursos que les otorga el gobierno estarían sujetos a una camisa de fuerza al ejercer recursos, lo cual les impediría comprar equipos esenciales.

Incluso mencionó que contar con fideicomisos, les permitía comprar vehículos con dinero que se consigue, no del erario, sino de donaciones o de convenios con organizaciones no gubernamentales. Lo mismo ocurre con el mantenimiento.

El investigador destacó que la mayor parte de los recursos que están en el fideicomiso de ese centro son autogenerados para financiar investigaciones que no proviene del presupuesto de la federación.

Son recursos fiscalizados

Rubio Godoy destacó que, en el ejercicio del presupuesto, los fondos no pueden otorgarse sin convocar a un comité técnico independiente, donde también tiene asiento permanente la Secretaría de la Función Pública (SFP) que, con base en las reglas de operación aprobadas por las autoridades competentes, autoriza los proyectos o acciones en beneficio del centro que recibirán apoyo.

Además, dos veces al año, en las sesiones del órgano de gobierno, se tiene la obligación de rendir cuentas de los fideicomisos, amén de que los datos de los mismos son públicos y revisados por la Auditoría Superior de la Federación.

diego.badillo@eleconomista.mx