El intento de 17 hombres que dijeron ser transgénero para registrarse como candidatos en espacios destinados para mujeres en Oaxaca es sólo una muestra de la violencia política que sufren ellas en su intento de ejercer su derecho a la participación política, pues hoy todavía prevalecen resistencias y hombres que creen que el poder es masculino, planteó Flavia Freidenberg.

La investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) mencionó que, en el proceso electoral en marcha, se han manifestado diversos brotes de violencia hacia las mujeres, principalmente de manera verbal, en las redes sociales, generando información negativa contra las candidatas, rechazo de postulaciones así como algunas que están siendo utilizadas para ser candidatas, pero no necesariamente por sus méritos sino porque tienen un vínculo con algún político.

Explicó que la entrada en vigor de la reforma política del 2014, que obliga a la paridad entre géneros en candidaturas a legisladores federales y locales, propició que los partidos políticos postularán a una cantidad histórica de mujeres; sin embargo, señaló desde luego que hay resistencias.

“A los partidos políticos no les gustan las mujeres y se resisten a ceder lo que ellos consideran que es su poder, consideran que las candidaturas son de ellos, entonces ellos se resisten a reconocer la igualdad entre hombres y mujeres. Piensan que el poder sigue siendo masculino”, dijo.

La especialista mencionó que el caso de Oaxaca, donde 17 hombres buscaron ser registrados como candidatos a presidentes municipales simulando ser transgénero y así ocupar espacios que corresponden a las mujeres por ley, es una burla a los derechos políticos de ellas.

Ese tipo de prácticas no se deben permitir y hay que trabajar en la cultura política, en la educación cívica de nuestra ciudadanía para que haya voces muy firmes contra estas acciones, porque son inadmisibles, destacó.

Mencionó que no es que la ley se esté quedando corta, pues ésta es de avanzada como en el caso de Oaxaca, donde el lineamiento de paridad de género establece que, en caso de postulación de personas transgénero, transexuales, intersexuales o muxes, la postulación de la candidatura corresponderá al género al que la persona se autoadscriba y dicha candidatura será tomada en cuenta para el cumplimiento del principio de paridad de género.

“No es necesario modificar la ley, ésa es una conquista que llegó para quedarse. Lo que hay que hacer es que los partidos cumplan la ley, que respeten el Estado de Derecho. Los partidos políticos tendrán que aceptar que la democracia es paritaria y que necesitamos partidos políticos comprometidos con ella”, explicó.

Flavia Freidenberg sostuvo que debe quedar claro que quien atenta contra el derecho de las mujeres a participar en la política del país en realidad está atentando contra la democracia, pues es evidente que no se puede construir democracia del siglo XXI con prácticas del siglo XVII, que es lo que representa la violencia política en razón de género, la física, la simbólica, psicológica, sexual y económica.

Violencia física, una de las más recurrentes

La también editora asociada de Política & Relaciones Internacionales de Latin American Research Review de Latin American Studies Association aseguró que una de las maneras más recurrentes de violencia que enfrentan las mujeres al querer ejercer su derecho a la participación política es la física, porque son asesinadas y secuestradas, pero también, dijo, se enfrentan a otros tipos de violencia psicológica, patrimonial y económica.

Señaló que sobre este proceso electoral, aunque todavía no puede hablar de cifras de mujeres que han sido violentadas, no hay duda que ha habido manifestaciones de violencia, porque las mismas candidatas lo han expuesto.

En ese sentido, hizo un llamado para que todas aquellas políticas que han sido violentadas denuncien, para que no queden impunes los responsables, pero además para contribuir a que cada día sean más las mujeres las que puedan ejercer sus derechos políticos sin obstáculos y sin miedo a ser agredidas.

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