Puebla se apresta a ser el escenario de un ríspido enfrentamiento de cierre de campaña por la gubernatura del estado entre Martha Erika Alonso Hidalgo, esposa del exgobernador Rafael Moreno Valle, y Luis Miguel Barbosa Huerta, postulado por el partido liderado por el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

A tres semanas de que concluya la campaña por la gubernatura, ambos candidatos se encuentran en un empate técnico en las encuestas que miden la intención del voto, debido a cuestiones ajenas al trabajo propio de proselitismo.

Por un lado, Martha Erika Alonso Hidalgo, postulada por el PAN, PRD y MC, así como los partidos estatales Compromiso por Puebla y Pacto Social de Integración, trae a su favor la operación política de su marido, quien meses atrás organizó una red de alianzas con el objetivo de construir una candidatura a la Presidencia de la República, lo cual no fue posible, ya que Ricardo Anaya se quedó con la postulación de Acción Nacional a ese cargo.

Juan Luis Hernández Avendaño, académico del departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana Puebla, subrayó que, a diferencia de la excandidata presidencial Margarita Zavala, quien se postuló al mismo cargo que ocupó su esposo, Martha Erika Alonso no tiene una trayectoria propia destacable.

A Margarita Zavala se le reconoce una trayectoria propia desde las juventudes panistas, mientras que el capital político de Martha Erika es totalmente construido en el gobierno de Moreno Valle.

Hasta ahora ha basado su discurso en busca del voto en el apoyo a las mujeres, principalmente para protegerlas de la violencia machista. Esta situación le hace sentido a un sector importante de la población, sobre todo porque en los últimos dos años ha habido un incremento en el número de feminicidios en la entidad y, a pesar de ello, el gobierno estatal se ha negado a emitir una alerta de género.

La candidata ha sido criticada por plantear propuestas populistas en función del público con el que se presenta. Por ejemplo, a los campesinos les ha ofrecido que durante su gobierno habrá tractores y fertilizantes gratis.

Por su parte el columnista Rodolfo Ruiz destacó que es un hecho inédito que cinco partidos apoyen a un candidato a gobernador en Puebla, como es el caso de la esposa del exmandatario.

Hernández Avendaño refirió que se le ha criticado el hecho de no estar dispuesta a los debates, a los encuentros con empresarios o estudiantes universitarios y prácticamente sólo se le ve en escenarios cómodos.

El instituto electoral organizó un debate que debía realizarse en el hotel Marriott de la ciudad, pero curiosamente para la fecha prevista no tiene salones disponibles.

Ruiz destacó que en el discurso de la candidata resulta inconsistente el hecho de que recalque el daño que le ha hecho a Puebla el robo de combustible de los ductos de Pemex y la inseguridad, cuando son temas que durante el gobierno de su marido crecieron.

El analista destaca que Moreno Valle es una figura que polariza, por lo que, así como hay gente que lo apoya, hay gente que lo rechaza y él se ve en la campaña de su esposa.

Luis Miguel surfea en la ola lopezobradorista

En tanto, el candidato a gobernador de Morena se encuentra en una condición real de competencia por la gubernatura debido al empuje que tiene en el estado la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador.

El candidato presidencial tiene una fuerte presencia en el estado, donde ganó la contienda presidencial en 2006 y 2012. Lo interesante es que ahora la intención del voto en su favor supera 50%, lo cual lo coloca en una situación más cómoda, comparado con las dos campañas presidenciales anteriores.

Juan Luis Hernández Avendaño destacó que Barbosa ha sido fuertemente cuestionado en la entidad no sólo desde los partidos contra los cuales compite, sino desde el interior de Morena, sobre todo por quienes simpatizaban con la candidatura a la presidencia por ese partido de Enrique Cárdenas.

El especialista destacó que durante el primer mes de campaña el candidato de Morena fue objeto de una intensa guerra sucia.

Incluso, por momentos se vieron haciendo ese tipo de tareas juntos la candidata panista y el candidato del PRI.

Concretamente los cuestionamientos hacia el también senador de la República son sobre su patrimonio. Por ejemplo, desde la campaña de Acción Nacional y sus aliados se señaló que los ingresos del candidato no correspondían a sus gastos. También cuestionaron sus estudios de Licenciado en Derecho.

Señalaron que compró una casa a la familia del expresidente Miguel de la Madrid, inmueble que se localiza en la delegación Coyoacán de la Ciudad de México, y que ahora pretende vender por un monto superior a dos veces lo que supuestamente le costó. Sin embargo, el abanderado ha salido a explicar que el bien en cuestión lo sigue pagando con un crédito bancario y que no lo puede vender hasta que lo liquide.

En el caso del candidato de Morena, Luis Miguel Barbosa, ganó una encuesta para ser designado candidato donde aparecía con 15% de conocimiento entre los poblanos, contra 5% que obtuvo Enrique Cárdenas. Actualmente, a un mes de campaña, se estima que lo conoce 25% de la población, pero va en primer lugar porque está surfeando la ola que representa López Obrador, consideró Rodolfo Ruiz.

El candidato ha dedicado buena parte de su discurso a posicionar la idea de que Martha Erika Alonso representa la continuidad del exgobernador Rafael Moreno Valle en el Poder Ejecutivo estatal.

Lo interesante del asunto fue que eso propició que la candidata panista presentó un recurso de inconformidad ante el Instituto Electoral del Estado de Puebla y que el pleno del consejo de ese organismo determinara que es violencia política de género referirse a Martha Erika Alonso como esposa de su marido Rafael Moreno Valle.

“Dichas conductas se traducen en la victimización de una mujer, provocando la invisibilidad de la candidata a gobernadora (...) por ser mujer, y se le demerita su personalidad por ser esposa del exgobernador Rafael Moreno Valle”, resolvió el instituto el 21 de mayo pasado.

Sobre el particular Hernández Avendaño consideró que la autoridad está cargando los dados en favor del morenovallismo, quien es señalado de fraguar la composición del actual instituto estatal electoral.

Entre las propuestas de campaña de Barbosa destacan cambios en el tema de la privatización del servicio de agua potable y una denuncia a la deuda pública “encubierta” que dejó el exmandatario.

PRI, un aliado fáctico que puede ladear la balanza

En tanto, el Partido Revolucionario Institucional aparece en un lejano tercer lugar y como una figura que no es competitiva, a pesar de haber tenido el poder durante más de 80 años en la entidad.

Esa situación se debe a que terminó colaborando total y absolutamente con el entonces gobernador Rafael Moreno Valle, a punto tal que quedó desdibujado del escenario político estatal.

Hernández Avendaño consideró que el PRI en la entidad quedó tomado completamente por el morenovallismo, lo que ocasionó que hoy sea un partido desfondado y completamente cooptado por el ahora exmandatario.

Por otra parte, ha generado todo tipo de comentarios el hecho de que algunos sectores del PRI han decidido abandonar el trabajo de proselitismo en esta campaña en favor de su candidato e irse a apoyar a Martha Erika Alonso.

Ese fue el caso de la  Confederación de Trabajadores de México (CTM), quien ha realizado actos públicos en favor de la candidata panista.

Al mismo tiempo, algunos grupos priistas operan ya en favor de Andrés Manuel López Obrador, lo que hace pensar a analistas que el PRI tendrá un papel importante en la definición de la gubernatura ya que está repartiendo su apoyo entre Moreno Valle y Morena, que son los que representan el enfrentamiento real que se da en el estado de Puebla.

Desde la perspectiva de Rodolfo Ruiz, lo que está por verse es si, como lo señalan las encuestas, habrá un voto mayoritario en favor de López Obrador cuyo efecto coloque a Luis Miguel Barbosa en la gubernatura, o bien que haya un voto diferenciado que se sume a una eficiente operación política del ex gobernador Rafael Moreno Valle que la haga salir triunfadoraa Martha Erika Alonso.

diego.badillo@eleconomista.mx