México enviará observadores militares a la misión de la Organización de las Naciones Unidas en Colombia, una vez que se alcance el acuerdo de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias, anunció la secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, una decisión que a decir de especialistas rompe radicalmente con la política exterior centrada en el nacionalismo y responde a las nuevas tendencias globales de los procesos de pacificación donde existe un grave conflicto.

Al participar en el Debate Temático de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre Paz y Seguridad, recordó que en el 2014, ante la Asamblea General, el Ejecutivo federal decidió reanudar la participación del país en las Operaciones de Mantenimiento de la Paz, con acciones de índole humanitaria y bajo mandato claro del Consejo de Seguridad. En siete meses, México ha desplegado efectivos en las operaciones en Haití, el Sahara Occidental y en Líbano.

Hacia septiembre del 2015 en La Habana, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño Echeverri, conocido como Timochenko, convinieron la firma de los acuerdos de paz; la fecha sería el 23 de marzo del 2016 y el abandono de las armas el 23 de mayo del 2016; sin embargo, aún no se ha logrado la meta. Ello pondría fin a un conflicto que ha durado más de medio siglo, que ha dejado más de 220,000 muertos, miles de desaparecidos y más de 7 millones de víctimas.

A inicios del año en curso, Naciones Unidas aceptó enviar una misión política para verificar un eventual acuerdo de paz. En un comunicado conjunto, las partes indicaron que una vez firmado un acuerdo definitivo de paz, se establecerá un mecanismo tripartito de monitoreo y verificación, en el que participarán el gobierno y las FARC, y estará encabezado y coordinado por una misión política de la ONU y observadores de países miembros de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).

En una reciente sesión informativa sobre una Cumbre de Mantenimiento de Paz, el subsecretario general de las Naciones Unidas para este tipo de operaciones, Edmont Mulet, aseguró que el envío de personal mexicano a la misión de Colombia sería un buen signo de solidaridad continental.

La presencia de observadores en el proceso colombiano será de personal no uniformado; harán monitoreo de la situación sin portar boinas ni cascos azules, ello por motivos de seguridad.

Consultado por este medio, el internacionalista y presidente del Colectivo de Análisis de la Seguridad con Democracia, Raúl Benítez Manaut, explicó que esta acción significa un cambio radical de una política militar y exterior aislada y nacionalista a una más global.

Abundó que la Doctrina Estrada, una política de no intervención gestada hace 80 años, es un término abstracto que debe interpretarse conforme a las tendencias actuales. A nivel mundial, es práctica creciente que las naciones envíen elementos de sus Fuerzas Armadas a lugares con conflictos internos muy intensos donde se requieren misiones de paz u observadores militares.

En tanto, el jefe del Departamento Académico de Estudios Internacionales del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), Rafael Fernández de Castro Medina, destacó que los principios no son un legado en piedra. En entrevista, puntualizó que participar con las Naciones Unidas en el proceso de pacificación de Colombia es un paso de gran importancia para México, debido a que la comunidad internacional espera que países como México la segunda economía de América Latina formen parte de un proceso histórico.

El especialista calificó la acción como una postura internacional renovadora que permite dar seguimiento e integración a los acontecimientos más relevantes de la agenda global y en particular de la Latinoamericana.

Benítez Manaut abundó en que la política tradicional de no intervención está muy alejada de la realidad, pues en un mundo global no tiene cabida. Es así que en el futuro podrá apreciarse más participación mexicana en diversos países con fuerzas militares para estas misiones.

México queda como un país que va a acompañar de forma activa la implantación de procesos de paz .

En un reciente seminario internacional que estudió los intereses y principios de la política exterior nacional , la canciller concluyó que decir que el país viola los principios de política exterior al pronunciarse sobre la situación de otro país es hacer una interpretación a ultranza de la no intervención.

Desde la publicación del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018 hubo un posicionamiento de un México con responsabilidad global, eje impulsado particularmente por la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Durante la administración del expresidente Vicente Fox Quesada, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) determinó mantenerse lejos de este tipo de misiones, bajo el argumento de una falta de preparación y equipo para actuar fuera del país.