El cúmulo de episodios en la vida política del país ha puesto en evidencia las diversas fracturas que exhibe el modelo de gobernabilidad actual del gobierno federal, observa el Centro de Investigación para el Desarrollo AC (CIDAC).

Un equipo de analistas de este centro argumentan que la administración del presidente Enrique Peña Nieto tenía ante sí la oportunidad de posicionar al Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el poder, sobre todo al considerar que había recuperado la Presidencia de la república, tras dos sexenios de gobiernos panistas.

También, gozaba de una aprobación superior a 50% de la población y tenía el apoyo de distintos grupos sociales, como la Iniciativa Privada, la Iglesia e inclusive, de los principales partidos de la oposición en el Congreso de la Unión bajo el marco del Pacto por México.

Sin embargo, a dos años de la próxima elección presidencial, las coaliciones sociales sobre las cuales el PRI podía gobernar se han resquebrajado.

Rmarca que los frentes abiertos de los frentes abiertos del presidente Enrique Peña Nieto no sólo determinarán las condiciones del PRI rumbo al 2018, sino que establecerán las condiciones de gobernabilidad del país entero en el corto y mediano plazos Enrique Peña Nieto no sólo determinarán las condiciones del PRI rumbo al 2018, sino que establecerán las condiciones de gobernabilidad del país entero en el corto y mediano plazos.

El CIDAC concluye que la reciente aprobación de la versión modificada de la Ley 3de3 en el Legislativo fue el punto culminante del distanciamiento entre el gobierno federal y el sector empresarial. El inicio del conflicto puede rastrearse hasta finales del año 2013, con la aprobación de la reforma fiscal.

Por otro lado, la educativa fue una de las primeras grandes reformas estructurales impulsadas por el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, en el 2013. Entre las disposiciones secundarias más importantes, la reforma creó el Sistema Nacional de Evaluación Educativa para regular el ingreso, permanencia y desarrollo de los maestros dentro del servicio profesional docente; hecho que desató tensiones con el magisterio.

Más allá de la magnitud y la complejidad de cada una de estas problemáticas, la gravedad de la situación radica en la simultaneidad de los diversos frentes abiertos. Asimismo, al tomar en cuenta la coyuntura de inseguridad nacional y volatilidad económica internacional, en caso de no atenderse, podría poner en jaque la estabilidad y gobernabilidad del país.

Los de las organizaciones internacionales; el descontento de la Iglesia católica por el reconocimiento de los matrimonios homosexuales y un distanciamiento con el Ejército, así como con el propio PRI, son otra buena parte de las tensiones internas que enfrenta el mandatario.

ana.langner@eleconomista.mx