El reto del Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) es lograr que sea implementado en lo inmediato; que aplique las sanciones e impida la impunidad en asuntos graves de corrupción, como el caso Odebrecht, coincidieron el auditor superior de la Federación, David Colmenares, el politólogo Eliseo Rosales Ávalos y la magistrada Paula García Villegas Sánchez Cordero.

Durante la presentación del libro Sistema Nacional Anticorrupción; problema de todos; responsabilidad de nadie, del autor Eliseo Rosales, la magistrada Paula García Villegas Sánchez Cordero afirmó que las autoridades del actual gobierno y del próximo que encabezará Andrés Manuel López Obrador ya no pueden fallarle a la sociedad en el combate a la corrupción, porque ya “llegaron al punto de no retorno”.

Incluso, añadió, la sociedad está ávida de “sangre” por el enojo que le causan los recientes actos de corrupción.

Aseveró que todos los ciudadanos en México quieren funcionarios que actúen de manera correcta. “Que se distinga a México por eso (la corrupción) da pena. No podemos justificarnos frente a una realidad que mata, frente a una realidad que duele”, aseveró.

No obstante, resaltó que los actos ilegales no sólo son de los servidores públicos, sino también de los particulares. “Es de un lado y es del otro”, comentó.

Afirmó que el próximo gobierno federal, pese a que tendrá mayoría en las cámaras del Congreso, verá contrapesos a través de los organismos autónomos, como la ASF, el Banco de México, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el INAI y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, entre otros.

La magistrada también cuestionó por qué a la fecha no se ha logrado la implementación del SNA, ya que ha sido una demanda social.

Destacó que un ideal es que ese Sistema impida que haya impunidad, y se sancionen actos de corrupción como Odebrecht y la Estafa Maestra, en proporcionalidad de los actos cometidos por los servidores públicos.

Mencionó que si bien hay cientos de funcionarios honestos, la sociedad los percibe a todos como descalificados, por lo que el reto es que ahora los “vean con la frente en alto”.

Destacan labor de la ASF

Por su parte, el auditor superior, David Colmenares Páramo, destacó el papel de esa instancia para combatir la corrupción desde las áreas de fiscalización del gasto público, la transparencia y el Sistema Nacional Anticorrupción.

Mencionó que la Auditoría fiscaliza los recursos federales, pero también las denuncias de corrupción que hacen los medios de comunicación, como fue el caso de la Estafa Maestra.

Refirió que en abril o mayo la Auditoría presentará un trabajo especial de obra pública, e incluirá la revisión al gasto público realizado en la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

Luis Miguel González, director editorial de El Economista, enfatizó que el reto de los medios de comunicación —en el marco del SNA— es lograr capacitar a los periodistas para que puedan hacer sus investigaciones.

Puso como ejemplo el caso del escándalo de corrupción en Walmart, que reveló en 2012 el diario estadounidense The New York Times, lo cual requirió de una amplia profesionalización por parte de los periodistas involucrados. Por ello, argumentó, no puede haber un Sistema Nacional Anticorrupción sin libertad de expresión.

Estimó que el mayor defecto de las autoridades y de los mexicanos no es la corrupción, “sino la simulación de que hacemos que la combatimos”.

Por su parte, el politólogo Eliseo Rosales, coincidió con el diagnóstico del virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, en el sentido de que los actos de corrupción están en las compras de gobierno, en las obras públicas, las concesiones y licitaciones. Sin embargo, alertó que el combate a la corrupción en el próximo sexenio podría tener resultados parciales, debido a que se enfoca en los sujetos y no en los aspectos que generan los actos ilícitos.

Consideró que el reto del SNA es que haya una estrategia de integración de todos los entes involucrados, entre ellos la Auditoría y la Secretaría de la Función Pública.

Alertó que el sistema también debe nombrar a responsables de las investigaciones, porque “si no hay responsables nunca va a pasar nada”.