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Encuentran más evidencias del caso Tello
La SIEDO incautó ayer documentos que constatan los vínculos de Marco Antonio Mejía y Francisco Velasco alias "El Vikingo con desertores del Ejército y Los Zetas, que secuestraron, torturaron y asesinaron al General.

Cancún.- La SIEDO incautó ayer documentos y redes de conexión que constatan los vínculos de Marco Antonio Mejía López y Francisco Velasco Delgado "El Vikingo", exdirector de la cárcel y exdirector de la Secretaría de Seguridad Pública del municipio de Benito Juárez, respectivamente, con desertores del Ejército e integrantes de Los Zetas, que secuestraron, torturaron y asesinaron al general Mauro Enrique Tello Quiñones, su escolta y un civil el pasado mes de febrero.
Fuentes de la Procuraduría General de la República (PGR) en su delegación de Cancún, precisaron a El Economista que el paquete de evidencias ya fue enviado a México para su análisis y con esto se acelere la consignación de todos los involucrados en este crimen, aunque hay más sospechosos en la policía municipal.
La tarde del martes y primeras horas de ayer, un fiscal de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), enviado desde la ciudad de México.
Según las fuentes consultadas, las evidencias fueron encontradas en la que fuera la oficina de Mejía López, exdirector de la cárcel municipal de Cancún, y unos kárdex que se están analizando donde se detalla las actividades que iba a realizar el general Tello Quiñones, su escolta el teniente de infantería Getulio César Román Zúñiga y Juan Ramírez Sánchez, sobrino del Presidente Municipal de Benito Juárez.
Conocían agenda
Los informes exponen que la agenda del malogrado general era de carácter privado y sólo cuatro personas conocían por dónde transitaría y a qué sitios iría el 1 y 2 de febrero el general Tello Quiñones.
Datos que fueron proporcionados al grupo de sicarios que encabeza Octavio Almanza Morales El Gori 4, que levantaron al general, su escolta y chofer para después someterlos a una cruenta tortura y por último privarlos de la vida.
rtorres@eleconomista.com.mx