El secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), Gonzalo Hernández Licona, describió como “mixtos” los resultados que presenta el país en la erradicación de la pobreza.

“Si bien hemos visto por un lado una reducción del porcentaje de pobreza del 2010 al 2016 entre 46 y 43.6%; también vemos que el número de población en situación de pobreza, que es diferente, una cosa es el porcentaje y otra cosa es el número, el número de personas en situación de pobreza pasa en el 2010 de 52. 8 millones a 53.4 millones (en el 2016)”, puntualizó en entrevista.

El titular del órgano de evaluación de la política de desarrollo social en México enfatizó también que el crecimiento poblacional es la razón por la cual se presenta, por una parte, la baja en el porcentaje, pero un aumento en el número de personas.

“Mientras el porcentaje ha bajado, el efecto del crecimiento poblacional ha hecho que el número de personas en situación de pobreza haya crecido”, indicó.

Sobre las mediciones de la pobreza extrema, el funcionario acota que los indicadores son más alentadores, ya que este tipo de condición se redujo entre los mexicanos tanto en lo porcentual como en el número de personas.

“La pobreza extrema ha caído tanto en porcentaje como en número de personas; del 2010 al 2016 la pobreza extrema va de 11.3 a 7.6 % y, en millones de personas, va de 13 millones a 9.4 millones de personas (...) tenemos un conjunto de resultados mixtos en materia de pobreza”, precisó el titular del Coneval.

Los resultados en el combate a la pobreza, añade Hernández Licona, están también enmarcados por una baja movilidad social que es, tal vez, el problema más complicado a resolver para la administración venidera ya que, dijo, entre las razones de fondo principales para esta situación está el bajo crecimiento económico que ha registrado México en las últimas décadas.

“Hay una movilidad social, casi medida con cualquier indicador, que no es muy alta (...) cerca de 40% de gente muy pobre permanece en la pobreza”, señaló el funcionario.

Cabe precisar que de acuerdo con el Coneval, las personas que padecen pobreza extrema o alimentaria, tienen ingresos mensuales promedio de 1,100 pesos, mientras que los mexicanos que se encuentran en pobreza obtienen ingresos de alrededor de 2,400 pesos mensuales.

Otros factores que están relacionados con la baja movilidad social, detalló Hernández Licona, tienen que ver con la alta desigualdad y recientemente la alta inflación que se ha registrado en el país.

“Todavía tenemos en el país un conjunto de limitantes por grupos sociales que impiden que algunos grupos transciendan, por ejemplo, mujeres e indígenas tienen problemáticas comunes de discriminación (...) el crecimiento económico en los últimos 24 años ha andado en 2.4% promedio anual y si le quitas el efecto poblacional es de apenas 1.3% el crecimiento per cápita. es muy difícil reducir la pobreza de manera sistemática si tenemos un crecimiento tan pequeño (...) el crecimiento económico se traduce automáticamente en menos pobreza”, mencionó.

Un punto más en el combate a la pobreza que presenta resultados mixtos, contextualizó, es la recuperación del poder adquisitivo del ingreso laboral de los mexicanos, que presentó un crecimiento de 8.4% entre el 2014 y el 2016, recuperándose tras una caída de alrededor de 12% registrada entre el 2005 y el 2014.

“En la inflación del 2016, por ejemplo, hubo meses que incluso fue menor a 3%, entonces cuando tienes una inflación muy baja y tienes al mismo tiempo creación de empleo y empleos formales se hace un círculo virtuoso importante”, comentó.

No obstante, el titular del Coneval indicó que los altos niveles de inflación que se han registrado desde el 2017 son ya un factor para que el avance en el poder adquisitivo laboral se vea afectado nuevamente.

“En el 2017, la inflación que antes era menor a 3%, pues llegó a ser en promedio 6.5 %, más del doble. si bien el empleo siguió su ritmo, más o menos estable y creciendo, pues efectivamente lo que hemos reportado en el último trimestre del 2017 es que el poder adquisitivo del ingreso laboral se reduce nuevamente ”, reconoció.

hector.molina@eleconomista.mx