Al fundador del Cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán, el Chapo, le adjudican cerca de 3,000 muertes, pero se describe a sí mismo como una persona que no busca problemas de ninguna manera.

Ello fue relatado por el actor estadounidense Sean Penn, quien junto con la actriz mexicana Kate del Castillo, en octubre del 2015, entrevistó al capo. De acuerdo con el trabajo publicado por la revista Rolling Stone, Guzmán Loera reconoce que las drogas destruyen pero justifica su profesión por la falta de oportunidades.

Soy del municipio de Badiraguato. Me crié en un rancho que se llama La Tuna. Y por allá, hasta la fecha, no hay fuentes de trabajo , dice un Chapo pulcro, rasurado portando una camisa azul de seda.

El Chapo opina que con él no termina el negocio de las drogas: El día que yo no exista no va a mermar nada el tráfico de droga .

Si bien reconoce que el negocio del narcotráfico marcha solo, no repara en recordar su lugar en la escala de los traficantes más poderosos del mundo: Trafico más heroína, metanfetaminas, cocaína y mariguana que nadie en el mundo. Tengo una flotilla de submarinos, aviones, camiones y botes .

Relata que eran una familia muy pobre. Recuerda que su madre hacia pan para el sustento y él, a los seis años, vendía naranjas, bebidas y dulces. Mi madre era una trabajadora dura, trabajaba mucho .

Inició a los 15 años. La única manera de tener dinero para comprar comida, para sobrevivir, era cultivar amapola, mariguana, y a esa edad, comencé a hacerla crecer, a cultivarla y venderla .

Afirma que lleva una vida familiar buena con sus hijos, hermanos y sobrinos. Le gusta la libertad y la presión es algo normal en su vida.

Para su segunda fuga, revela, envió a gente a capacitarse a Alemania y no lastimó a nadie. Todo lo que hice fue pedir a Dios y las cosas funcionaron. Todo fue perfecto y aquí estoy gracias a Dios .

En total fueron siete horas de conversaciones, las cuales servirían para poner en marcha una película sobre su vida.