El director de la normal de Ayotzinapa, José Luis Hernández Rivera, declaró por más de siete horas en ante la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) de la PGR en calidad de testigo por las declaraciones que lo vinculan con el grupo criminal Los Rojos.

Hernández atendió al citatorio que le formuló el Ministerio Público de la Federación a través de la Subprocuraduría de Derechos Humanos, instancia encargada de la tercera investigación por los hechos de Iguala.

Acompañado de su abogado, José Luis González Meza, y del subdirector de la Normal de Ayotzinapa, Hernández Rivera aseguró a su salida de la SEIDO que el Ministerio Público de la Federación no le cuestionó sobre su posible relación con grupos delictivos, sino únicamente sobre sus tarea como director de la normal Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, y cuestiones administrativas que realizó la noche del 26 de septiembre del 2014, cuando ocurrió el ataque contra los normalistas.

El abogado detalló que el interrogatorio incluyó un total de 10 preguntas de índole académico, y ninguna relacionada con su posible relación con Los Rojos para infiltrar a los estudiantes, como lo refirió Raúl Núñez Salgado, el Campera, operador financiero de Guerreros Unidos.

Según el abogado, el director de la normal tampoco fue cuestionado sobre el supuesto pago que Los Rojos daban a Hernández Rivera de manera regular, como lo declaró el sicario Felipe Hernández Salgado, alías el Cepillo.

Previamente, en diversas entrevistas, Hernández Rivera dijo que los normalistas se encontraban en Iguala para desarrollar una serie de tareas que debían entregar y negó una infiltración del crimen organizado en la escuela de Ayotzinapa. Aseguró que supo por los medios de comunicación del ataque un día después del 26 de septiembre.

Asimismo, cuestionó la veracidad de las declaraciones de los sicarios que los acusan, pues dijo que son criminales confesos.

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