La Ciudad de México es la cuarta urbe a nivel mundial más afectada por los congestionamientos viales.  En promedio, los capitalinos perdieron 9 días o 218 horas en el tráfico en 2018, según el Global Traffic Scorecard 2019, de la firma global INRIX, especializada en análisis de transporte.

Si bien la capital del país refrendó su posición en el ranking con respecto a la edición del estudio del año previo, los automovilistas sumaron 3% más de tiempo perdido en los congestionamientos que lo promediado en 2017.

Los problemas viales de la CDMX, sólo son superados por Moscú, Estambul y Bogotá. La capital de Colombia, es además la ciudad donde más horas se pierden a nivel global en el tráfico, con 272.

Sao Paulo (Brasil), Londres (Reino Unido), Rio de Janeiro (Brasil), Boston (Estados Unidos), San Petersburgo (Rusia), y Roma (Italia) completan el listado de las 10 ciudades con más tráfico en el orbe. La firma especializada en transporte analizó el tráfico vehicular de 200 ciudades en 38 países.

El estudio de INRIX está enfocado en determinar el tiempo perdido en los congestionamientos del tráfico en las urbes. La metodología del Global Traffic Scorecard 2018 emplea los datos del flujo libre de los autos es decir, el momento de mejor rendimiento experimentado en un periodo de 24 horas, para hacer una comparación directa entre los períodos tráfico pico de la mañana y la tarde y de fuera del pico —el punto más bajo entre las dos mediciones del pico—, y así calcular la pérdida de tiempo. El tiempo total perdido es la diferencia en los tiempos de viaje experimentados durante los períodos pico y no pico en comparación con las condiciones de flujo libre per cápita.

Velocidades en la Ciudad de México

El estudio de INRIX indica que a los capitalinos les toma 4.3 minutos recorrer 1 kilómetro en sus autos al cruzar las zonas de mayor tráfico en horas pico, es decir, 13.9 km/h. Valgan unos ejemplos para mesurar: el límite mayor de velocidad en la Ciudad de México es de 80 km/h en vías rápidas; a esa velocidad, un auto recorre un kilómetro en un tiempo de 1.3 minutos. A pie, una persona recorrería la misma distancia en 8.8 minutos a una velocidad de 5.3 km/h.

La velocidad promedio de una bicicleta en la ciudad es de entre 12 km/h y 15 km/h, similar a la de los autos en las horas de mayor congestionamiento vial. El Metro de la Ciudad de México tiene una velocidad comercial declarada de 36 km/h, casi tres veces que la de los autos… siempre que no presente una falla en el servicio.

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) del 2018 determinó que las zonas donde se presentan los problemas mayores de congestión de autos en la Ciudad de México son las delegaciones Cuauhtémoc, Benito Juárez y Miguel Hidalgo, zonas de alta densidad de oficinas.

Para reducir los problemas de tránsito que se concentran en esta área, el BID propuso el cobro de una tarifa por kilómetro de nueve pesos a los automovilistas para circular por estas zonas. La medida, según el BID, reduciría la afluencia de autos en esta zona 28 por ciento.

El pasado 8 de febrero, la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, signó una alianza con Waze que, según dijo en la presentación del convenio, permitirá tener una visualización del territorio dado que la plataforma muestra en qué puntos hay problemas de movilidad. De esta manera, la policía de tránsito sabrá cómo actuar y agilizar los tiempos de traslado, lo que a su vez disminuirá la contaminación en la capital de México. Por su parte, las autoridades capitalinas compartirá información pública de tránsito en tiempo real con la firma, a través del Puesto de Mando de la Subsecretaría de Control de Tránsito, el cual opera a través de 220 cámaras, y el Centro de Orientación Vial (OVIAL).

Apuntes desde el tráfico

La captura del automóvil del espacio público no resultó en la victoria de la velocidad, sino en la del estancamiento. “Inventar el tren es inventar el descarrilamiento” —máxima de Paul Virilio— tiene su paralelo en inventar el auto es inventar el tráfico. Los congestionamientos son el accidente artificial producido por un siglo XX con la convicción sin reservas de que el progreso llegaría más pronto en automóvil. Tener un auto para trasladarse por la ciudad con prontitud es un argumento que queda varado en un alto.

La promesa del aceleramiento de los recorridos prometida por el auto llevó a demoler las ciudades en favor de su circulación, y excluyó de las calles a cualquier otra forma de transporte previa y futura. El auto trajo consigo también categorías de exclusión, como el peatón. Este término será usado en su acepción actual por los reglamentos de tránsito de las ciudades que proscribieron de las vías todo aquello que pudiera entorpecer el libre y raudo tránsito del automóvil. Hasta el siglo XIX, peatón designaba a los carteros a pie; ahora, peatón es todo aquél que utilizan las vías pero no conduce un auto.

La tendencia progresista actual es rediseñar la urbe para centrarse en el viandante. Ciudades de todo el mundo cierran vías de autos en centros históricos para dar lugar a paseos para ser recorridos a pie o en bicicletas. Regulaciones como la de la Ciudad de México priorizan el tránsito del ciudadano de a pie por encima de cualquier vehículo. La identificación del auto con el progreso se ha puesto en cuestión, a fuerza de los accidentes artificiales que produjo su introducción, evidencia que ha obligando a repensar el espacio urbano y las formas de habitarlo y transitarlo.