Los grupos criminales en México y toda América Latina “se han visto obligados a hacer ajustes”, debido a la pandemia del coronavirus y a la subsecuente cuarentena, que los ha llevado a actividades como la ciberdelincuencia, la falsificación de contratos y el robo de equipos médicos, entre muchos otros ilícitos, señaló un análisis de InSight Crime.

La agencia de investigación criminal advirtió que, a medida que las semanas pasan, algunos de estos grupos han asumido un mayor rol social. En México, grupos criminales como el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Los Viagras han distribuido paquetes de alimentos y artículos esenciales, por lo que el confinamiento les ha dado la oportunidad de consolidar su control, congraciarse con la población y ganar más apoyo.

“Los criminales eran un Estado de facto antes del surgimiento del virus. Y ya en muchos lugares han tomado el lugar del Estado”, añadió la agencia.

El Cártel de Sinaloa y del Golfo también han dado a conocer imágenes de la entrega de cajas de despensas con sus siglas a pobladores en localidades como Guerrero, Michoacán, Jalisco, Sinaloa y Tamaulipas.

Las entregas las realizan en camionetas lujosas cargadas con decenas de despensas en comunidades apartadas y en diversos videos de redes sociales se puede observar cómo cientos de personas hacen filas para recibir los apoyos.

Asociaciones civiles han denunciado que grupos criminales han incrementado notablemente sus acciones de propaganda y vinculación social con la entrega de narcodespensas en al menos 12 estados de la República.

“De cierta manera, estos grupos venden a la población la noción de que ellos son los que proveen seguridad”, explicó Falko Ernst, analista senior para México en International Crisis Group, a InSight.

Añadió que “(en la actual crisis del coronavirus) muchos grupos ven la oportunidad de asentarse de manera más profunda en ciertas comunidades”.

“Si la población es más cercana a ti que a tus rivales (incluyendo el Estado), es menos probable que colaboren con el ‘enemigo’ o que compartan información con ellos”, se afirmó en el artículo firmado por Victoria Dittmar.

En el análisis de InSight Crime se detalló, por otra parte, que ante la pandemia de coronavirus, el tráfico de drogas ha disminuido, lo que ha ocasionado el aumento de sus precios.

Dado que se han cerrado las fronteras para la mayor parte del tránsito, y las autoridades realizan registros a muchos más vehículos, los narcotraficantes tienen mayores dificultades para mover sus productos durante la cuarentena. Esto ha llevado a una caída precipitada del suministro de los traficantes de toda la región.

Las bandas del crimen organizado locales también deben lidiar con las restricciones al transporte y con el aumento de las patrullas que hacen cumplir los periodos de cuarentena.

Asimismo, han surgido nuevos mercados negros de medicinas y equipos médicos, que en localidades como México y Guatemala han luchado durante mucho tiempo contra ello, debido a las facilidades que genera la corrupción en los sistemas de salud y seguridad social, expone la consultora.

maritza.perez@eleconomista.mx