La Caravana por la paz, que encabeza el poeta Javier Sicilia, llegó la noche de este jueves a esta frontera, después de haber salido el pasado sábado de la ciudad de Cuernavaca.

Decenas de personas dieron la bienvenida a la movilización, a la altura del kilómetro 20 de la Carretera Panamericana. Los participantes en la caravana recibieron aplausos y abrazos por parte de los juarenses.

Luz María Dávila, madre de dos jóvenes que murieron en un ataque en Villas de Salvárcar dio la bienvenida a Sicilia, y posteriormente se trasladaron hacia la unidad deportiva que se construyó en memoria de los 14 jóvenes privados de la vida, el 30 de enero del 2010.

Este viernes y sábado los participantes en la caravana tienen contemplados varios eventos en esta ciudad.

NO TENEMOS MIEDO

Cargando una foto de Julieta, desaparecida hace una década, Consuelo Valenzuela camina junto a su otra hija y su nieta para pedir el fin de la violencia en la mexicana Ciudad Juárez, conocida antes de que el narcotráfico ensangrentara sus calles porlos asesinatos de 400 mujeres, algo que la Corte Interamericana llamó "feminicidio".

No es raro por eso que testimonios de mujeres abunden en los actos de la caravana encabezada por el poeta Javier Sicilia, que llegó el jueves a Ciudad Juárez tras recorrer más de 3.000 km pasando por las zonas más afectadas por la violencia del narcotráfico que deja 37.000 muertos desde diciembre de 2006.

"Como ya hemos tenido la lamentable experiencia que nos pasó con nuestras hijas, no tenemos miedo. Por eso queremos una solución, tanto al dolor que sentimos como madres por nuestras desaparecidas como ahora por tanto chamaco (muchacho) muerto", dice Consuelo mientras camina cerca de Sicilia en mitad del recorrido.

DOCH