La sucesión del Cártel de Sinaloa debido a la reaprehensión de Joaquín Guzmán Loera, conocido también como El Chapo, podría presentar más problemas para sus cómplices políticos y empresariales que para el mismo grupo criminal, indicó la Fundación InSight Crime.

En un análisis elaborado por el cofundador de esta organización, Steven Dudley y David Martínez-Amador, profesor universitario especialista en temas de mafia, cárteles y crimen organizado transnacional, se expone que más allá de los grandes nombres mencionados como los nuevos jefes es importante tener en cuenta que los procesos de sucesión en un cartel dependen de su diseño estructural.

Los autores indican que el Cártel de Sinaloa es una confederación de organizaciones criminales basada en una cultura regional compartida, con vínculos sanguíneos, que se ha generado a lo largo de décadas de prácticas endógenas. Su liderazgo es firme y en cierto modo, funciona como una junta directiva.

InSight Crime refiere que La Federación de Sinaloa se caracteriza por crear alianzas estratégicas y no interviene en el manejo que tienen sus socios sobre sus propios grupos. Por lo tanto, lo que afecte al cuartel general del cártel, no necesariamente repercute en las filiales.

Otros grupos como Los Zetas tienen menos lazos afectivos con sus líderes, quienes deben ser más fuertes y emplear más disciplina para mantener el orden.

En otras palabras, esos grupos tienen mayor probabilidad de fragmentarse, debido a que dependen mucho de un liderazgo fuerte en los cuarteles generales . Así, la verticalidad de un cártel genera disputas en razón de que no existen mecanismos institucionalizados de sucesión y de que las partes son más propensas a independizarse.

La sucesión del liderazgo en el Cártel de Sinaloa es, ante todo, una situación de tipo económico y no militar, que requiere de decisiones rápidas para generar estabilidad entre los socios y filiales a lo largo y ancho del continente, pero no necesita un ajuste total de la organización.

Dudley y Martínez-Amador, analistas de la firma, exponen que el verdadero riesgo que producirá la reaprehensión de Guzmán será evidente cuando revele las relaciones de complicidad, corrupción y protección que ha recibido dentro y fuera México.

Por ello, el proceso probablemente generará más problemas entre una clase política y empresarial que deberá defenderse de su testimonio.

Tal vez, ésta es la razón por la cual probablemente nunca será extraditado a ningún lugar por fuera de México. Es más, dado su estatus como canciller de la industria de la droga a nivel regional, Guzmán podría convertirse en el mejor chantajista político de toda la historia. Incluso ahora, que está bajo custodia, habría que preguntarse quién tiene las llaves de la celda , cuestiona InSight Crime.

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