El 21 de julio pasado, circuló en redes sociales un video donde se observa una gruesa columna de humo amarillo que es arrastrada por el viento hacia el centro-norte de la ciudad de Monterrey mientras se escucha una voz que dice: “Refinería Cadereyta, 6:40 de la tarde, 21 de julio. Vean nomás qué mugrero. Por eso mucha gente enferma en Cadereyta”.

El video se volvió viral y el escándalo escaló. El gobierno de Nuevo León presentó denuncias ante la Fiscalía General de la República y ante la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), incluso, hubo solicitudes de aprobación de puntos de acuerdo en el Congreso de la Unión para exigir la comparecencia del director de Pemex Octavio Romero Oropeza.

Esta vez la ostensible descarga de gases de la refinería “Ingeniero Héctor R. Lara Sosa”, generó revuelo, pero la contaminación al aire, subsuelo y arroyos de la zona es una constante que se ha padecido, durante las últimas cuatro décadas.

Una vecina incómoda

La refinería “ingeniero Héctor R. Lara Sosa” de Pemex de Cadereyta Jiménez, Nuevo León se localiza a 36 kilómetros al Este del centro de Monterrey, sin embargo, la contaminación del aire que genera no sólo afecta a los habitantes de la zona metropolitana de Monterrey, sino que, en ocasiones, llega hasta Coahuila.

Fue inaugurada el 18 de marzo de 1979 y entre 1998 y 2003 se reconfiguró. Sus instalaciones tienen una capacidad de refinación de 275,000 barriles diarios, aunque a junio de 2020 procesaba 104,424, es decir funciona a 37.97% de su límite.

En una superficie de 767 hectáreas tiene 39 plantas, nueve calderas, dos turbogeneradores, dos unidades desmineralizadoras, nueve torres de enfriamiento y dos plantas de tratamiento de aguas negras.

Es considerada por Pemex como una de las más productivas y rentables del Sistema Nacional de Refinación (SNR). Produce gasolinas y diésel ultra bajo en azufre, asfalto, azufre, coque, propileno y gas LP, entre otros petrolíferos.

Fue la primera de las seis refinerías del país en poner en operación una planta especialmente diseñada para separar el azufre de las gasolinas a valores de 30 partes por millón o menos.

Lo cierto es que en términos de impacto ambiental es un serio foco de contaminación a escala nacional e internacional.

La organización ecologista Greenpeace la ubica en su lista de las peores fuentes globales de contaminación por SO2, realizada con base en la información de puntos críticos de emisiones y fuentes contaminantes 2018, identificados por el Satélite Aura de la NASA. Eso lo ubica como una vecina incómoda.

Lo cierto es que la contaminación que genera la padecen millones de personas. Un análisis de la contaminación por PM.2.5 en Monterrey realizado por el Centro Mario Molina determinó, mediante trabajos de modelación y análisis de datos históricos de dirección y velocidad del viento, que la dirección predominante en la que se desplaza el aire va del Este y Sureste hacia el Norte por lo que los municipios ubicados en ese sector son en buena parte del año sitios receptores de parcelas de aire cargadas de contaminantes atmosféricos que se emiten desde el Este y Sureste de Monterrey (Cadereyta y Pesquería) donde se ubica la refinería de Pemex y la central termoeléctrica de la CFE de Pesquería.

De acuerdo con el Programa de gestión para el mejoramiento de la Calidad del Aire del Estado de Nuevo León (ProAire NL) 2016-2025, en el Área Metropolitana de Monterrey (AMM) las fuentes fijas constituyen el principal origen de dióxido de azufre (97%) y partículas suspendidas con un diámetro aerodinámico menor a 2.5 micras (PM2.5) (67%) y son el segundo emisor de partículas suspendidas con un diámetro aerodinámico menor a 10 micras (PM10) (45%) y óxidos de nitrógeno (34%).

De Cadereyta proviene el 80% de emisiones de dióxido de azufre; 16% de PM2.5 y 10% de PM10 y son generados de las instalaciones petroleras.

Precisamente las instalaciones de petróleo y petroquímica de Cadereyta contribuyen con 87.6% de las partículas PM10 que emite el municipio y este aporta 11% de ese contaminante que se produce en el estado.

En el caso de bióxido de azufre, Cadereyta emite el 97.7% del que produce el estado y de ese volumen 99.9% son responsabilidad de instalaciones petroleras.

En el caso de óxidos de nitrógeno, el municipio emite 6.7% del total estatal y 93.8% provienen de instalaciones petroleras.

Esos contaminantes contribuyen a deteriorar la calidad del aire de la ciudad de Monterrey y su zona metropolitana, donde viven alrededor de 4.7 millones de personas.

ProAire NL refiere que el deterioro de la calidad del aire del Área Metropolitana de Monterrey se debe a las altas concentraciones de partículas PM10 y PM2.5, además de las altas concentraciones de ozono.

Aunque hubo un cambio en la norma para medir el ozono, los indicadores muestran cifras preocupantes.

Si se analizan con la norma anterior, entre 2009 y 2014 los días en que las emisiones de PM10 superaron la norma fluctuó entre 62 y 167, mientras que de PM2.5 entre cuatro y 12 días.

Si se analizan los datos con las normas nuevas, los días en que se superaron entre 2009 y 2014 fluctuó entre los 224 y 275 días al año en cuanto a PM10 y entre 21 y 58 en PM2.5.

Impactos sobre la salud

El hecho de que en el Área Metropolitana de Monterrey se incumpla constantemente las normas de calidad del aire, para partículas PM10 y PM2.5 y ozono, ha llegado a posiciones tristemente célebres.

En 2009 fue considerada la zona metropolitana más sucia en cuanto a niveles de PM2.5 en una lista de 576 ciudades de todo el mundo.

El impacto en la salud de la contaminación del aire en México y Nuevo León no se ha hecho esperar. Se estima que en el país la exposición de la población a la contaminación de aire por partículas PM en 2013 en México generó 26,484 muertos.

Existe evidencia muy robusta sobre los impactos negativos en la salud a corto y largo plazo de las PM2.5 en estudios epidemiológicos y toxicológicos en todo el mundo.

Los efectos más documentados son la mortalidad y la hospitalización de pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), exacerbación de los síntomas y aumento de la necesidad de terapia en asmáticos, mortalidad y hospitalización de pacientes con enfermedades cardiovasculares, mortalidad y hospitalización de pacientes con diabetes mellitus, aumento del riesgo de infarto al miocardio, inflamación de los pulmones, inflamación sistémica, disfunción endotelial y vascular, desarrollo de aterosclerosis, aumento en la incidencia de infecciones y cáncer de pulmón.

En tanto, los principales efectos sobre la salud del SO2 es la afectación a las funciones pulmonares, además de causar irritación ocular. Otro efecto importante, es la inflamación del sistema respiratorio que provoca tos, secreción mucosa, agravamiento del asma y bronquitis crónica.

Es común que los ingresos hospitalarios por cardiopatías y la mortalidad aumentan en los días en los que los niveles de SO2 son más elevados.

De acuerdo con estimaciones del gobierno de Nuevo León, si se redujeran los niveles de PM2.5 al grado de cumplir con el límite anual, de 12 μg/m3 (microgramos por metro cúbico), en el Área Metropolitana de Monterrey se evitarían al año un total de 316 casos de mortalidad por enfermedades cardiovasculares, pulmonares obstructivas crónicas y por cáncer de pulmón cuyos beneficios económicos ascenderían a 7,560 millones de pesos en 2014.

Esta cifra es 2.6 veces mayor al presupuesto estatal asignado para el rubro de salud de Nuevo León en 2014 que asciende aproximadamente a 2,861 millones de pesos.

Tres denuncias y una queja

Manuel Vital Couturier, secretario de Desarrollo Sustentable del gobierno de Nuevo León explicó que en los últimos 10 meses se han registrado varios incidentes de rebase de normas relacionados con las emisiones que genera esa refinería.

Ante esa situación el gobierno estatal ha informado, de manera informal, tanto a la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente del Sector Hidrocarburos (ASEA), como a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), para que tomaran cartas en el asunto, pero no hubo una respuesta.

Por ello, la semana pasada presentaron de manera formal una denuncia ante la ASEA (que por cierto no cuenta con personal en Nuevo León) y dos denuncias penales ante la Fiscalía General de la República (FGR) contra la refinería y contra quien resulte responsable.

Además, interpusieron una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, por violar el derecho humano a un medio ambiente sano.

El secretario comentó que además de la emisión ostensiblemente contaminante del pasado 21 de julio, al día siguiente ocurrió un incendio que generó más contaminación.

Asimismo, derivado de las lluvias generadas por el paso de la tormenta Hanna por Monterrey, hace unos días lagunas de desechos (hidrocarburos con agua y tierra) se desbordaron y vertieron su contenido en terrenos aledaños y llegaron al arroyo El Ayancual, que es un brazo que alimenta la presa

El Cuchillo de donde se extrae el agua potable para Monterrey.

Esa situación expuso el tema de la contaminación que genera la refinería al subsuelo mediante lixiviados que afectan los mantos freáticos.

Además, llamó la atención de que el recurso hídrico de Monterrey es muy limitado y la refinería necesita altas cantidades de agua para sus procesos industriales.

Habitantes de la zona metropolitana de Monterrey y el gobierno del estado, buscan que Pemex participe en la implementación de acciones que permitan mitigar y revertir los daños ambientales generados por la llamada empresa productiva del Estado desde que se instaló. Mientras eso ocurre, el pasivo ambiental de su operación sigue siendo una asignatura pendiente.

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