El pleno de la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad las reformas a la Ley General de Desarrollo Social, para incorporar el concepto de alimentación nutritiva y de calidad a la política nacional, cuyo decreto se envió al Senado de la República, para su eventual ratificación o modificación.

Desde la tribuna, Alejandro Montano Guzmán (PRI), presidente de la Comisión de Desarrollo Social, explicó que el propósito de la enmienda legal es que los mecanismos y programas de gobierno consideren de primer orden a la nutrición de calidad, tal como ya sucede con la alimentación.

Todo, dirigido a reducir el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en el país.

Por el PAN, Beatriz Zavala Peniche afirmó que el acceso a una alimentación nutritiva es un derecho humano fundamental.

La ex Secretaria de Desarrollo Social recordó que el 2011 se reformó la Carta Magna, para elevar a rango constitucional el derecho a la alimentación y establecer la obligación del Estado mexicano de garantizar y preservar en todo momento el ejercicio efectivo de ese derecho y que sea suficiente para la población en general.

Con las reformas a la Ley General de Desarrollo Social, precisó la yucateca, se avanza en la protección de los mexicanos más pobres del país, que son quienes más lo necesitan.

En su turno, la perredista Delfina Guzmán Díaz aclaró que incluir en la citada ley lo relativo a la alimentación nutritiva y de calidad no significa que se dejará de lado la confección de la Ley General sobre el Derecho a la Alimentación, que establecerá los mecanismos para hacer exigible ese derecho, así como la estructuración de una política pública adecuada que vaya más allá de los modelos paliativos, como la Cruzada Nacional contra el Hambre, instrumentada por el gobierno neoliberal del presidente Enrique Peña Nieto.

Según cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, detalló, la pobreza y la desigualdad afectan a 53.6 millones de habitantes en el país, lo que significa que es uno de los más graves problemas estructurales que los aquejan, de los que se desprenden la inseguridad, la corrupción y la injusticia.

La manifestación más indignante y vergonzosa de este problema, que se ha agudizado en las últimas décadas, es la pobreza alimentaria que padecen 28 millones de mexicanos; es decir que 25% de la población nacional carece de los alimentos necesarios para subsistir’’, concluyó.

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