Aquel día las trabajadoras del hogar llegaron temprano al Centro Médico Nacional Siglo XXI, con su guante verde como insignia. Iban orgullosas de lo que son y de lo que estaban a punto de lograr: un programa piloto de seguridad social.

A un año del lanzamiento, el programa es una navaja con muy poco filo. Pero que comienza a cortar el hilo de siglos de servidumbre y explotación laboral. De las cerca de 2.4 millones de mujeres que se ganan la vida en una casa para que, afuera, el mundo gire, apenas 0.8% ha sido afiliada al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

El 31 de marzo de 2019 el entonces director del instituto, Germán Martínez Cázares, presentó ese proyecto. La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) le había ordenado a la dependencia crear un esquema a modo de prueba para que, a más tardar en año y medio después de su funcionamiento, fuera obligatorio.

Actualmente, más de 19,600 trabajadoras están inscritas en el IMSS, según información de ese organismo. Es decir, 99% sigue quedando fuera de la atención médica, de una incapacidad laboral pagada, del ahorro para el retiro y de los servicios de guardería.

Los logros en América Latina

Las características de las mujeres que se dedican al trabajo doméstico son similares, al menos en América Latina, de acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Pobres, jóvenes y migrantes, ya sea de otros países o desde las áreas rurales hacia las urbanas.

Pero es el sur la región que presenta, en promedio, el porcentaje más alto de mujeres que se desempeñan como trabajadoras del hogar: 15 por ciento. Quizá es por eso que en los países de esa zona se ha avanzado más en el reconocimiento y respeto de sus derechos.

En Paraguay, este empleo fue uno de los primeros en ser regulados, de acuerdo con el estudio Las trabajadoras del hogar remuneradas en el Cono Sur: Lucha y superación de exclusiones históricas.

El documento señala que hasta el año 2000, todos los países del Mercado Común del Sur (Mercosur) tenían leyes que las discriminaban en el salario, la jornada laboral o la seguridad social.

En México, hasta mayo del 2019 la Ley Federal del Trabajo (LFT) permitía que laboraran hasta 12 horas diarias. Además, la legislación marcaba disposiciones para ellas que ningún otro empleado tenía, como mostrar respeto a sus patrones.

Mientras en México la cobertura de seguridad social de estas trabajadoras es de 0.8%, en Uruguay es de 98.4%, según el PNUD. En Argentina y en Brasil es de casi 50 por ciento.

En el 2012 Uruguay fue el primer país del mundo en ratificar el Convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que trata sobre los derechos laborales y condiciones dignas para las empleadas del hogar.

Cuando el Congreso uruguayo lo aprobó, el presidente José Mujica acudió a la ceremonia. “Le costó más de 100 años que la jornada de 8 horas llegara a los trabajadores rurales y hace demasiado poco tiempo logramos que los trabajadores de los servicios domésticos empezaran a tener derechos como cualquier otro", apuntó.

Según la OIT, ese país “cuenta con una de las legislaciones más avanzadas” en la materia. La Ley 18.065, creada desde el 2006, “equipara los derechos laborales de trabajadoras del hogar con el resto de las y los trabajadores. Y garantiza su derecho a participar en la negociación colectiva”.

En ese país implementaron “soluciones a los casos de multi-patrones, que han resultado más atractivas, equitativas y de menores costos de transacción” para asegurar a las trabajadoras, afirma Gustavo Picado Chacón en el estudio Doce recomendaciones para el programa de trabajadoras del hogar en el IMSS, auspiciado por la OIT.

“Estos modelos se han basado en el principio de responsabilidad individual” de quienes les contratan, en la inscripción en línea y la facturación de cuotas proporcionales a los salarios con cada uno de los empleadores.

Costa Rica tiene un subsidio solidario del sistema y un subsidio con recursos fiscales, para que la cuota no sea tan alta.

Sin seguridad social y sin salario digno

Las trabajadoras afiliadas al IMSS, o sea, 0.8% del total de las que laboran en México, su salario promedio es de 5,176 pesos mensuales. Sin embargo, en zonas del país como en Guerrero la paga al día puede ser de menos de 50 pesos, de acuerdo con la Red de Trabajadoras del Hogar.

Suponiendo que las mujeres, retribuidas por horas de trabajo con esa cantidad de dinero, laboran todo el mes, su salario acumulado sería de poco más de 1,500 pesos. Para inscribirse al programa piloto del IMSS, deben cotizar al menos 3,183 pesos mensuales.

Desde la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) se ha propuesto que el pago mínimo sea de 248.72 pesos diarios para esas trabajadoras. Ésa sería la cantidad base, no la máxima. Es decir, no estaría permitido darle un salario menor.

La propia Conasami esperaba que en diciembre pasado quedara aprobado ese salario. La propuesta es avalada por el Sindicato Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Hogar (Sinactraho). Sin embargo, según ha informado la comisión a este medio, no todos los sectores patronales representados en ese organismo lo respaldan.

kg