Desde el penal del Altiplano -de máxima seguridad- surgen quejas de malos tratos. Tres custodios fueron acusados de golpear, incomunicar a un interno que se encontraba grave de salud, vomitaba sangre y se le negó la oportunidad de comunicarse vía telefónica. El motivo de la agresión fue porque en su celda encontraron pastillas, que se dice eran vitaminas y sólo le aplicaron un correctivo disciplinario.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos revisó la queja hecha ante el organismo y acreditó violaciones a las garantías del interno. En principio el personal de la CNDH observó que el médico del centro penitenciario corroboró las lesiones; sin embargo, se negó a asentar que fueron producidas por custodios.

La tarde del lunes el presidente de la CNDH, Raúl Plascencia, envió una recomendación al comisionado Nacional de Seguridad, Manuel Mondragón, en donde se relata la agresión y se hacen observaciones por las omisiones.

El interno estaba en su estancia y llegaron tres elementos de Seguridad y Custodia de la Primera Compañía. Ingresaron a la celda, condujeron al reo a un baño, lo golpearon con los puños cerrados y patearon su cuerpo (cara, nuca, tórax, coxis, piernas y espalda), por un lapso de 30 minutos.

Luego lo llevaron a su estancia, sitio en el que revisaron sus pertenencias y encontraron unas vitaminas . Como consecuencia se le aplicó un correctivo disciplinario

El médico de guardia del Centro Federal asentó que el interno presentó lesiones (equimosis bipalpebral, en región costal derecha, en región lumbar y coxígea dolorosa a la digito-presión, y equimosis en ambos muslos en la parte superior). Lo diagnosticó policontundido.

Personal de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos encontró evidencias suficientes para afirmar que las lesiones, así como los malos tratos ocasionados, fueron consecuencia de un uso excesivo de la fuerza, pues no se detectó dato alguno para asegurar que existieron maniobras propias de contención o sometimiento. En contrario, en el reporte de seguridad no se señaló que opusiera algún tipo de resistencia.

Derivado de esto, el organismo pidió al Comisionado Nacional corregir las fallas, pues ejercer violencia física o moral a los internos obedece al desconocimiento que el personal de custodia tiene sobre los límites de sus atribuciones, así como a la falta de capacitación para poner en práctica mecanismos no violentos para mantener la disciplina y el orden.

No son conscientes de que estas irregularidades generan en la población penitenciaria resentimiento, que lejos de ayudar en su proceso de reinserción a la comunidad se verá reflejado en su comportamiento cuando sean reincorporados a la sociedad , se indica en el documento.

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