El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, suspendió este domingo un acto público en Puebla, luego de que decenas de ciudadanos irrumpieran en un recinto donde rendía un informe, según imágenes difundidas en la cuenta de Twitter del mandatario.

Es el segundo incidente en el que se ve envuelto López Obrador desde el pasado 27 de agosto, cuando un grupo de maestros impidió el avance de su caravana durante cerca de dos horas en el estado de Chiapas.

Los incidentes de este domingo se registraron en un recinto ferial de Huauchinango, Puebla, donde el Presidente y varios funcionarios federales presentaban un balance de las ayudas del gobierno a los damnificados por el huracán Grace, que dejó 11 muertos en México entre el 21 y el 22 de agosto.

Decenas de personas se apostaron en las afueras del edificio, detrás de unas vallas metálicas, y lanzaron consignas que por momentos hicieron inaudible el discurso del mandatario izquierdista.

Momentos después rebasaron al equipo de seguridad desplegado en la puerta e ingresaron al salón con pancartas en las cuales se quejaban de no haber recibido suficiente apoyo.

"¿Me van a dejar hablar?", espetó López Obrador desde una mesa a los manifestantes, algunos de los cuales se acercaron luego para encararlo, aunque sin llegar a agredirlo.

"¡Espérate!", señaló el presidente a una mujer que lo tomó de la mano. "¡A un lado!", ordenó en tanto a un hombre que se le plantó de frente.

"¿Me van a respetar?", insistió ante la multitud, que acató su pedido de silencio para reiterar el compromiso del gobierno de entregar las ayudas a los damnificados sin intermediarios.

López Obrador puso fin a su intervención y dejó encargados a dos ministros de atender los reclamos, aduciendo que debía continuar su recorrido en Tlaxcala.

El intercambio se selló con aplausos de los ciudadanos y vivas del presidente a Huauchinango, Puebla y México.

Seguridad en cuestión

El hecho puso nuevamente en cuestión el dispositivo de seguridad del mandatario en un país azotado por la violencia de los carteles del narcotráfico.

El 27 de agosto, unas 300 personas entre profesores, estudiantes y personal médico bloquearon una vía en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, e impidieron el paso del vehículo presidencial durante dos horas.

López Obrador se negó entonces a descender, aduciendo que no aceptaba "chantajes" de los manifestantes, que denunciaban una reforma educativa y problemas con un fondo público.

"¡Me respetan y luego hablamos!", le dijo a uno de ellos el jefe de Estado, cuya gestión aprueban 63% de los mexicanos, según un promedio de encuestas de la firma Oraculus.

La retención de la caravana ocasionó que por primera vez el presidente no pudiera celebrar La Mañanera, su rueda de prensa diaria, programada en Chiapas.

Precisamente durante esa conferencia, que por lo general se realiza en el palacio presidencial, el pasado 1 de marzo un hombre burló la seguridad y subió a la tribuna del gobernante para pedirle ayuda pues, según él, no lograba encontrar trabajo luego de haber estado preso injustamente, según él, por posesión de drogas.

kg