Ante la volatilidad en el mercado cambiario, y las expresiones de incertidumbre de los empresarios por la cancelación del aeropuerto de Texcoco, Andrés Manuel López Obrador instauró una comisión conformada por Alfonso Romo; Javier Jiménez Espriú y Carlos Urzúa, para que dialoguen con los empresarios y les den la garantía de que no perderán sus inversiones.

Se trata de una comisión para “apaciguar los ánimos”, dijo esta tarde Alfonso Romo, futuro jefe de la Oficina de la Presidencia, luego de salir de una reunión con Obrador en la casa de transición.

“Me acaba de decir el licenciado que formemos una comisión de tres personas; el ingeniero Javier Jiménez Espriú, el doctor Carlos Urzúa y su servidor, para ver en detalle todas las implicaciones financieras de cambiar Texcoco por Santa Lucía, para que contratistas, inversionistas financieros estén tranquilos, y entrar en detalle en negociaciones para que todo esté tranquilo”.

—¿Van a pagar?

—Totalmente, por eso vamos a entrar todos, a ver en detalle, con tranquilidad vamos a hacer equipo, exclusivamente abocados en tranquilizar a todos los que tienen intereses, para que se puedan cumplir cabalmente al 100 por ciento.

—¿Están enojados los inversionistas, las cámaras empresariales?

—Lo que pasa es que algunas cámaras empresariales han reaccionado, hay que platicar con ellos; ya estoy platicando con ellos en privado.

—¿Como empresario se siente el gran perdedor?

—En una votación de 1 millón 50,000 personas, yo no sabía que tenía súper poderes o súper votos. Yo soy un voto de entre un millón, no me siento ni perdedor ni nada.

—¿Pero usted fue la cara de AMLO frente a los empresarios?

—Y voy a seguir haciéndola, porque no hay que perderla porque cambiamos de un proyecto a otro; cuantas veces no cambiamos de un negocio a otro.

Lo que estamos viendo es que hay que pagar... lo que decidió el equipo del licenciado Andrés Manuel, y luego la votación de la consulta es que es más económico, es mejor ecológicamente, tener un sistema aeroportuario tener un solo aeropuerto. Es una decisión de fondo, no es un capricho, es una decisión técnica financiera, no se equivoquen. Entonces, estamos actuando con responsabilidad. A algunos les gusta, a algunos no les gusta, pero es con mucha responsabilidad.

—¿Dice The Financial Times que en estas últimas horas se perdió lo que costaría el aeropuerto?

—No, porque todavía falta. Acuérdense que los mercados reaccionan para arriba y para abajo. Ahorita lo que tenemos que hacer es restaurar la confianza, por eso el comité que acabó de mencionar, para platicar con todos los inversionistas que estén involucrados para darles certeza, tranquilidad.

—¿Ya hablaron con Carlos Slim?

—Estamos platicando con todos. Se acaba de formar esta comisión con todos.

—¿Cuándo se van a reunir?

—Ya desde mañana. Con cada uno en lo personal en privado; con los fondos por otro lado, con todos para tranquilizar; vamos a ordenar el proceso para que todo mundo salga ganando. Ya estamos negociando y conforme pase el tiempo veremos si es necesario o no. No ha pasado; cambiamos de un proyecto a otro. Vamos a actuar con gran responsabilidad, y que éste es un país de Estado de derecho; vamos a dar seguridad jurídica. Lo que preocupa es que no tiene certeza jurídica, que no tiene vialidad, entonces estamos dando ahorita toda la tranquilidad. El Presiente electo lo ha dicho. Vamos a cumplir todo, hay que entrar a los detalles.

—¿Hay Estado de derecho en este momento?

—Cien por ciento. No (se rompió). Certeza jurídica es cumplir con las obligaciones, y vamos a cumplir, nunca hemos dicho que no. No hay que inventar. Hay que sentarse ya en los detalles para que vean que vamos a cumplir lo que ha dicho el Presiente electo.

—¿Cómo se va a pagar?

—No te puedo decir hoy en detalle, porque todavía no tengo los pelos de la burra en la mano. Lo que, si sé, es que no le vamos a fallar a nadie, nada.

—¿Usted cree que la cancelación del aeropuerto fue un error?

—No, la votación fue la votación y hay que cumplir, ya para qué especulamos. Se votó como se votó, y se decidió lo que se decidió.

—¿Se terminó la luna de miel?

—Yo no creo, pero vamos a esperar, vamos a ir tranquilizando las aguas. No se preocupen. Llevamos tres semanas, para la luna de miel no queda todavía seis años.

jmonroy@eleconomista.com.mx