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La recuperación del empleo formal será lenta

Eduardo Ruiz-Healy | Ruiz-Healy Times
La Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), difundida este martes, plantea una pregunta incómoda: ¿puede revertirse el deterioro del mercado laboral? La respuesta es que sí, en principio, pero no con las políticas actuales ni a corto plazo.
El margen es mínimo. La guerra arancelaria de Trump golpea de manera diferenciada a los exportadores: las ventas automotrices a Estados Unidos, el segmento con mayor contenido de empleo formal, crecieron apenas 5.8% en abril de 2026, mientras que las manufactureras no automotrices avanzaron 47.2%. El problema no es que México exporte menos, sino que el sector que más empleo de calidad genera es el que más presión arancelaria sufre. Por el lado interno, el déficit fiscal, la inseguridad y la informalidad completan un cuadro que desincentiva la inversión y la formalización.
Hay un factor que empeora las cosas y que las políticas laborales ignoran: la automatización. México cuenta con más de 25,000 robots industriales activos y es el mayor instalador en América Latina. La automotriz es la punta de lanza: el 90% de los robots van a sus plantas, donde reemplazan a operarios de la línea de montaje y de la revisión visual. El 64.5% del empleo manufacturero es vulnerable a ser sustituido en el mediano plazo. La inteligencia artificial añade un matiz más: el mercado de software industrial impulsado por IA crecerá un 22.6% anual hasta 2033. Las empresas están haciendo más con menos gente.
Las estrategias son escasas. Para el gobierno, la más inmediata sería reducir el costo de la formalización para micronegocios mediante cuotas escalonadas al IMSS según su tamaño y antigüedad, trámites simplificados y certeza fiscal. No genera empleo nuevo de inmediato, pero sí mejora las condiciones y amplía la base tributaria.
La segunda palanca es la infraestructura productiva. La presidenta Claudia Sheinbaum ha impulsado obras de carreteras, trenes y puentes que generan empleo temporal en la construcción. El efecto multiplicador sobre el empleo manufacturero formal depende de infraestructura específica: agua industrial, capacidad eléctrica confiable y conectividad logística a los corredores del nearshoring. La inversión sigue siendo insuficiente sin asociaciones público-privadas bien diseñadas.
Para el sector privado, la clave está en la cadena de suministro. Si las empresas ancla exigen formalidad laboral a sus proveedores como condición para contratarlos, el efecto puede ser considerable. El trabajador con seguridad social consume más que el informal, y ese consumo mantiene la demanda de sus propios productos.
Lo que no se debe hacer es claro: aumentar la carga fiscal a las mipymes formales aumenta la ventaja de la informalidad, y aumentar el salario mínimo sin compensar a las pequeñas y medianas empresas acelera la sustitución por esquemas precarios. No hay política que cambie el mercado laboral en dos o tres años. Lo que se debe hacer es frenar el deterioro y crear condiciones para que la inversión reactive sectores con efecto multiplicador. Eso requiere certeza jurídica y voluntad de reformar, sin ideología, la relación entre la formalidad, la carga tributaria y la protección laboral. Sin esas condiciones, las estrategias no funcionarán.
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