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Un hospital sostenido por filantropía; la fórmula Shriners Children en México

Maribel Ramírez Coronel | Salud y Negocios
Shriners Children’s México es hospital privado que crece sin buscar rentabilidad. Es un ejemplo claro de cómo un modelo de hospital pediátrico puede financiarse casi en su totalidad mediante recaudación filantrópica internacional —principalmente de Estados Unidos— y, al mismo tiempo, entregar resultados de enorme impacto social.
La sede corporativa de Shriners Children está en Tampa, Florida, desde donde coordina una red internacional sin fines de lucro. Desde hace más de 100 años canaliza donaciones y esfuerzos de la fraternidad Shriner hacia la atención médica gratuita de niños y niñas.
En México opera desde 1945, enfocado en atención pediátrica especializada en ortopedia: recibe alrededor de 40 millones de dólares anuales (la gran mayoría provenientes del fondo central de Tampa) para sostener más de 70,000 atenciones al año, cerca de 8,000 cirugías y el seguimiento de más de 30,000 pacientes activos. En entrevista con el director administrativo del hospital, el Dr. Mariano González —un puertorriqueño que, tras vivir más de 25 años en México (primero en Monterrey y después en la Ciudad de México), ya se considera mexicano—, explica cómo el funcionamiento es sencillo y poderoso a la vez. La fraternidad Shriner y el departamento corporativo de filantropía en Estados Unidos organizan eventos, campañas y donaciones que nutren un fondo común. Ese recurso se administra con disciplina y se distribuye a las sedes de los tres países donde opera la red (Estados Unidos, Canadá y México). En el caso mexicano, el presupuesto permite ofrecer atención integral y gratuita —diagnóstico, cirugía ortopédica pediátrica, rehabilitación, prótesis, órtesis, secuelas de quemaduras, psicología y apoyo emocional— sin importar la capacidad de pago de las familias. El único filtro es la edad (0 a 18 años) y que el padecimiento esté dentro del espectro de especialidades de la institución. No hay cobro en ningún momento del proceso. Este modelo ha demostrado su capacidad de crecimiento sostenido. En los últimos 3-4 años, Shriners Children’s México pasó de una sede central en Ciudad de México a 6 puntos de atención en el país: el hospital principal en la capital y cinco clínicas en Guadalajara, Monterrey, Chihuahua, Culiacán y Tijuana. Las clínicas funcionan con personal propio de Shriners pero aprovechan infraestructura hospitalaria local mediante convenios, lo que reduce costos y acerca el servicio a las familias de distintas regiones.
El resultado es un crecimiento anual de 4 a 5% en el número de atenciones, rompiendo barreras geográficas y económicas que históricamente han limitado el acceso a atención ortopédica pediátrica de alta calidad. Aunque se trata de un hospital privado (opera como asociación civil), su lógica es diametralmente opuesta a la de cualquier institución con ánimo de lucro. No persigue rentabilidad económica; al contrario, todo excedente se reinvierte para atender a más niños. La eficiencia proviene precisamente de esa ausencia de presión por generar ganancias: se compra por volumen a escala internacional, se optimizan recursos humanos (alrededor de 450 colaboradores calificados) y se mantiene un control estricto del gasto para poder expandir la cobertura en lugar de distribuir utilidades.
Los resultados hablan por sí solos. Más del 90% de los pacientes son mexicanos y, en total, la institución ha atendido históricamente a más de 100,000 niños en el país. Ofrece un modelo de atención multidisciplinaria que no se limita al quirófano: integra rehabilitación física, psicología, nutrición y actividades de bienestar emocional (como el reciente evento del Día de la Niñez con talleres y entrega de juguetes).
Además, cuenta con un departamento de investigación en genómica y ortopedia pediátrica que ya ha producido varias publicaciones científicas, alineándose con el pilar de innovación de la red internacional.
Shriners Children’s México demuestra que es posible ser un hospital privado de alta especialidad, financiado mayoritariamente por filantropía internacional, y lograr una cobertura y calidad que muchas veces superan lo que se observa en sistemas públicos o privados tradicionales. Su crecimiento responde a una demanda creciente (cada año nacen cerca de 2 millones de niños en México) y a una visión clara: eliminar las barreras económicas y geográficas para que la excelencia médica pediátrica llegue a quien más la necesita. Un modelo que, lejos de buscar lucro, reinvierte cada dólar en el futuro de miles de familias y, por extensión, en el futuro del país.
Permite Cofepris extender inyecciones para edema macular diabético
Un importante avance en oftalmología llega a México. La COFEPRIS aprobó la actualización del esquema terapéutico de Bayer para su tratamiento oftálmico de mayor concentración, permitiendo extender las inyecciones intravítreas hasta cada 6 meses en pacientes con Degeneración Macular Relacionada con la Edad neovascular (húmeda) y Edema Macular Diabético. Basada en los estudios clínicos PULSAR y PHOTON, esta innovación reduce significativamente el número de visitas al médico, disminuye el estrés físico y emocional de los pacientes y favorece una mayor adherencia al tratamiento. La Dra. Yusimit Ledesma, directora médica de Bayer México, señaló que este tipo de progresos demuestran cómo la ciencia y la regulación sanitaria pueden mejorar de manera concreta la calidad de vida de miles de pacientes en el país.
Huawei lanza su Watch Fit 5; monitorea 60 indicadores
En apenas una década, los smartwatches han pasado de ser gadgets futuristas a herramientas de prevención. Huawei, que inició su apuesta en salud wearable en 2016, presenta ahora el Huawei Watch Fit 5 Pro como ejemplo de ese salto: un reloj capaz de monitorear más de 60 indicadores de salud y deporte, incluyendo alertas de fibrilación auricular y latidos prematuros con ECG, detección de rigidez arterial y —por primera vez— un estudio experimental de riesgo de diabetes desarrollado junto al Hospital de la Facultad de Medicina de la Unión de Beijing. La innovación clave es el cambio de paradigma: del seguimiento pasivo al monitoreo proactivo. El dispositivo, dice Huawei, no pretende reemplazar al médico, sino empoderar a las personas para que conozcan mejor su cuerpo, anticipen riesgos y tomen decisiones informadas. En un país donde las enfermedades crónicas crecen, esta tecnología acerca la prevención cardiovascular y metabólica al día a día de millones de usuarios.
2.1 millones de infecciones urinarias en mujeres cada año
Las infecciones urinarias (IVU) representan un problema de salud pública silencioso pero masivo en México. En 2025 se registraron más de 2.1 millones de casos, ubicándolas como la tercera causa de enfermedad en el país, solo después de las intestinales y respiratorias. El impacto es especialmente fuerte en las mujeres: se estima que el 50% padecerá al menos una IVU a lo largo de su vida y 4 de cada 10 desarrollarán episodios recurrentes que pueden extenderse durante meses o años. La anatomía femenina (uretra más corta y cercana al ano y vagina) y la bacteria Escherichia coli —responsable del 90 % de los casos— explican esta vulnerabilidad. Factores cotidianos como relaciones sexuales, anticonceptivos, retener la orina o cambios hormonales agravan el riesgo. Un diagnóstico oportuno y la prevención siguen siendo clave para reducir el sufrimiento y las complicaciones de esta afección tan común.

