Lectura 4:00 min
Fragmentos y cicatrices en páginas amarillentas

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Mantén tus metas en secreto. Una semilla crece sin hacer ruido. Confucio
Resulta complejo la vuelta a la realidad después de días de una alegría desbordada, que no eran ni triunfos nuestros, pero lo necesitábamos, los mexicanos estamos ávidos de hacer historia, pero no leemos la nuestra, ni mucho menos intentamos cambiar su curso de adversidades, las dos más recordadas, el sismo de 1985 y los miles de muertos en pandemia hace siete años apenas.
La ilusión afortunadamente tiene un final, un desenlace justificable, porque eso somos, la victoria es de todos, pero la derrota es huérfana, nos ganaron por tres errores, desatenciones, excesos de confianza o tal vez falta de capacidad para medir los tiempos y esa presión que le ganó a un puñado de ilusionistas.
No nos gusta perder y perdieron, en la cancha dicen los que critican hoy desde un espacio de medios de comunicación, con un micrófono a su alcance, y hasta hace unos años todavía de jugadores, los cambios que debieron hacerse, pero si bien Javier Aguirre siempre viaja con un libro, lector concurrente, la lectura del partido contra Inglaterra le ganó la tripa.
El goleador del futbol mexicano “comió” banca, mientras Julián Quiñonez, goleador en Arabia Saudita, por encima de Ronaldo el de Portugal, el ya histórico, fue echado del campo por un todavía “tocado” Giménez.
Hay quienes leen el futbol por su historia, la comodidad que brinda la liga, lo bien que paga y lo permisible de los excesos extra cancha, hacen que no se exporten jugadores a los clubes medianos, para dar ese salto en Europa, donde están los top.
No fue diferente a 1986, si al humo que vendió el argentino hace cuatro años y no se pasó de la ronda de grupos, perder vaya que duele, sobre todo ver que dejaron todo en la cancha, no la piel como se asegura, el “Azteca” poco a poco se fue apagando, más de 30 minutos encima y con un jugador menos de Inglaterra y el planteamiento no cambió, centros y más centros contra los gigantes de más de 1.95.
Fragmentos de alegría, fragilidad defensiva, un joven de 17 años con toda responsabilidad, lo culpan en las redes sociales porque perdió un balón en la media cancha, pero no dicen que no hubo capacidad de reacción, defender, porque en la defensa históricamente se construye la fortaleza de cualquier grupo de un deporte.
Seguramente quedarán cicatrices de estos polvos, de un juego inolvidable quizá, le voy más a lo certero de Noruega contra un Brasil soberbio que no traía nada, más un jugador en retiro que no fue el revulsivo, ni la “gran estrella” de un Real Madrid en reconstrucción en el tiempo inmediato con nuevo entrenador.
Nos apasionaba el futbol, lo jugamos en la juventud hasta las reservas del Necaxa, por eso me permito comunicar que no jugamos sin sentimos lo mismo, dentro que fuera de la cancha, contra un rival de nivel top que contra un Ecuador cansado por tantos kilómetros recorridos que no tuvo la selección mexicana, pero nada puede justificar una derrota tan cerca de la victoria como ayer domingo.
Sabíamos del Aguirre defensivo y falló, sabemos de Rafael Márquez defensivo, que deberá plantearse para España, Portugal y Marruecos, donde será el mundial de 2030, otros escenarios, no leer lo libros amarillentos de su predecesor, aunque la duda de las asesorías y las influencias siempre estarán ahí.
También habrá eliminatorias en dos años, esas que les cuesta a México con los rivales de la zona de CONCACAF; porque se llega con esa soberbia que tuvo “Vinicius Jr.” frente a un par de “genios” noruegos que tuvieron dos oportunidades y las dos las concretaron, esa es la fortuna o la suerte en el futbol.
ENTRE LÍNEAS
Nada sucede por causalidad, todo es consecuencia de acciones o de omisiones, por ello la no renovación de 16 años del T-MEC de los Estados Unidos y Canadá, y la revisión de cada año a varios capítulos del mismo, nos pone en el escenario de construir otra relación bilateral con los norteamericanos, exigentes de temas donde se pone en la mesa la palabra soberanía de este lado.

