Venngage es una empresa canadiense especializada en desarrollar software para creación en línea de infografías. Sus productos están dirigidos a usuarios que no son diseñadores experimentados y que no tienen acceso a programas de diseño más costosos como Photoshop. En su biblioteca, Venngage pone a disposición de sus clientes más de 10,000 íconos y más de 100 mapas.

La empresa explica que “Las infografías (un compuesto recortado de ‘información’ y ‘gráficos’) son representaciones visuales gráficas de información, datos o conocimientos destinados a presentar información de forma rápida y clara. Pueden facilitar el conocimiento utilizando gráficos que aprovechan la capacidad del sistema visual humano para ver patrones y tendencias. Las infografías han evolucionado en los últimos años para ser usados por los medios de comunicación masiva y, por lo tanto, están diseñadas con menos suposiciones sobre la base de conocimientos de los lectores que otros tipos de visualizaciones”.

Para mí, muchas de las infografías que veo todos los días me permiten comprender rápida y fácilmente hechos, ideas y conceptos que de otra manera tendría que entender leyendo muchas páginas y viendo un buen número de cuadros, tablas y gráficos.

Hace unos días, por ejemplo, encontré una infografía desarrollada por la británica Oxfam, la confederación internacional formada por 19 organizaciones no gubernamentales que realizan labores humanitarias en 90 países.

Bajo el título “la Ilusión de la Elección”, la infografía muestra cómo sólo 10 corporaciones transnacionales le venden al mundo casi 500 marcas diferentes de bebidas no alcohólicas y productos alimenticios, la mayoría de ellos procesados y envasados para tener una larga vida en los anaqueles de los autoservicios, tiendas de conveniencia y pequeños comercios. Estas 10 son: las estadounidenses Coca-Cola, General Mills, Kellog’s, Mars, Mondeléz (antes Kraft Foods) y PepsiCo; las británicas Associated British Foods y Unilever; la suiza Nestlé; y la francesa Danone.

El poderío de estas empresas que están presentes en casi todos los países es inmenso y con el paso de los años les ha permitido adquirir a sus competidores regionales y nacionales, para después añadir sus productos a su propio catálogo o, cuando no les ha convenido, desaparecerlos por completo.

La infografía de Oxfam está incompleta porque no incluye ese montón de marcas regionales o nacionales que dejaron de pertenecer a sus dueños originales para pasar a formar parte de los activos de las transnacionales mencionadas.

Por ejemplo, el infográfico de Oxfam no incluye las marcas que antes pertenecieron a empresas mexicanas y que ahora son de Coca-Cola: aguas Ciel y Topo Chico; refresco Sidral Mundet; Jugos Del Valle; leches y yogures Santa Clara.

Tampoco muestra marcas que antes fueron propiedad de empresas nacionales y que ahora pertenecen a Nestlé, como son los chocolates Carlos V, Larín o Almon-Ris.

Y así con la mayoría de las otras ocho transnacionales mencionadas.

Confieso que me sorprendí al mirar la infografía porque, de un sopetón, vi la fuerza de estas grandes corporaciones cuyos ingresos netos en conjunto en 2019 superaron los 55,000 millones de dólares (1,130.7 billones de pesos al tipo de cambio de ayer).

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.

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