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La rebelión de los caídos

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
El que no comprende una mirada, tampoco entenderá una larga explicación. Leonardo da Vinci
Bien dicen que no hay ensayos ni repeticiones, lo cierto que no hubo consenso para presentar la iniciativa de reforma electoral, que vemos con desparpajo poco ambiciosa, compleja en la definición de los “plurinominales” y dura la parte de reducción de senadores.
La Cámara alta ha ido perdiendo ese glamur de antaño, los políticos en las legislaturas, que han hecho de esos espacios de atención su reducto, pasando de diputados federales al Senado y viceversa, notan la austeridad en San Lázaro y el dispendio en paseo de la reforma.
En los días recientes no hemos estado inmersos en análisis de este gran tema, la educación nos ha sorprendido gratamente, y lo que plantea Morena desde el poder ejecutivo y sin el acompañamiento del partido, debe ser motivo de una profunda reflexión en la sociedad, abrir el debate en las universidades.
Porque el nuevo diseño de reducir presupuesto no es solución para una mejor democracia, ni los enredos de las campañas, que nunca han sido vigiladas y menos sancionadas en tiempo y forma por un INE a la deriva, sin identidad propia y con varios signos de interrogación en su actuar hoy.
Ahorrar llanamente no significa eficiencia, disminuir sueldos provoca inconformidades silenciosas y lastimosas, el rendimiento en las responsabilidades baja considerablemente, y tendremos menos claridad y nula transparencia.
Ya hemos leído y visto los gastos de los viajes de gobernadores, el mismo auditor superior de la federación, los excesos en sus gastos, y solo llamaradas de petate, declaraciones que se pierden en el limbo de la ociosidad y el cinismo.
Los partidos “aliados” de quienes se hicieron del poder en México en 2018, y continúan con un discurso muy parecido, dejando de lado las acusaciones y puestas a disposición de la colisión por ejemplo en Tabasco, en ese no pasa nada está el desgaste, no se sumaron a la iniciativa de la presidenta vía Pablo Gómez.
Este personaje es de una clara inclinación al viejo sistema de la izquierda mexicana, que afortunadamente hemos superado, hasta Cuauhtémoc Cárdenas ha cambiado sus posicionamientos y discursos, a pesar de sus años.
Los dos propietarios de las siglas y los intereses políticos y de negocios, tanto del Verde y el “niño” que vaya ha crecido en ambiciones, así como Alberto Anaya y su PT disminuido y quejumbroso, en ese añejamiento de sus casi ochenta años, en los acuerdos con el primer inquilino en Palacio Nacional, que nunca aceptó una crítica.
Será rudo, no el debate en la cámara de diputados, sino tras bambalinas, en esas reuniones “secretas” que se dan los fines de semana en los estados, y de las cuales la memoria histórica no confiere el beneficio de la duda, que habrá lo que pase la aduana de las comisiones, en ese planchado presuroso para el 2027.
Pero además tendremos la evidencia como lo señaló la presidenta, quienes no votarán a favor y hasta quienes faltarán para abstenerse de ser parte de una notable reducción del poder legislativo, con la incidencia desde el ejecutivo federal y sin la mayoría calificada que aún tienen con sus aliados de facto.
ENTRE LÍNEAS
Plantearnos un cambio de rumbo, sin el despliegue mediático de los excesos, nos muestra desde ayer que la vida son retos y circunstancias, con el simplismo quizá de la mirada en complicidad y sin la larga explicación como nos dejó enmarcado da Vinci.

