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Anticoncepción de emergencia: acceso, eficacia y barreras en México
La desinformación y el estigma frenan el uso oportuno de la pastilla de emergencia, pese a su eficacia, seguridad y papel clave ante relaciones sin protección

La preocupación entre adolescentes crece cuando una relación sexual no fue planeada y la información confiable no llega a tiempo.
La anticoncepción de emergencia sigue cargando mitos, juicios y desinformación, aun cuando su utilidad clínica está documentada. En México, el tema adquiere relevancia por el inicio temprano de la vida sexual en adolescentes y por las brechas de información: 22.8% de la población adolescente ya inició vida sexual; de ese grupo, cerca de 1 de cada 5 no utilizó método anticonceptivo en su primera relación sexual, y solo 33.4% buscó información o atención en salud sexual y reproductiva, según datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Emsanut).
En entrevista con El Economista, el Dr. Julio Morfín, gineco-obstetra y gerente Médico en IFA Celtics (empresa farmaceútica mexicana) explicó que la anticoncepción de emergencia debe entenderse como un recurso para situaciones específicas: cuando no se usó anticonceptivo, cuando falló el método regular, como puede ser la ruptura del condón o el olvido de pastillas, o en caso de agresión sexual. “No sustituye a los métodos de uso continuo, sino que responde a un evento extraordinario”.
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Desde la evidencia clínica, el especialista explicó que la píldora de emergencia con levonorgestrel actúa principalmente al inhibir o retrasar la ovulación. También modifica el moco cervical, dificultando el paso de los espermatozoides. Incluso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que las píldoras anticonceptivas de emergencia funcionan mejor cuando se toman lo antes posible después de la relación sexual sin protección y que pueden utilizarse dentro de una ventana de hasta 120 horas, aunque el levonorgestrel se recomienda idealmente dentro de las primeras 72 horas.
Uno de los puntos centrales del debate público es el de su seguridad. La OMS indica que la anticoncepción de emergencia es segura y que las píldoras de levonorgestrel no interrumpen un embarazo establecido. Es decir, no son abortivas. Además, los efectos adversos suelen ser transitorios y leves, como náusea, cansancio, dolor de cabeza o alteraciones temporales en la menstruación.
Adolescentes
Para el Doctor Morfín, la conversación no puede aislarse del contexto adolescente. “Muchas primeras relaciones sexuales no son planeadas y ocurren sin preparación anticonceptiva. En ese escenario, la anticoncepción de emergencia puede reducir el riesgo de un embarazo no planeado si se utiliza a tiempo... El reto es que el acceso a información confiable no siempre ocurre antes de la urgencia. A ello se suma el peso del estigma: adolescentes y mujeres jóvenes suelen evitar pedir orientación por miedo al juicio familiar, escolar o social”.
Dijo que la barrera no solo es cultural. También persiste la confusión sobre cómo se usa correctamente. Entre los errores más frecuentes están tomarla fuera del periodo recomendado, creer que puede repartirse entre ambos integrantes de la pareja o no repetir la dosis cuando hubo vómito poco después de ingerirla. Según información de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC) en Estados Unidos, las guías clínicas señalan que su efectividad disminuye conforme pasan las horas, por lo que la oportunidad es parte del tratamiento.
Prevención
Otro punto importante es distinguir entre prevención de embarazo e infecciones de transmisión sexual. La anticoncepción de emergencia no protege frente a infecciones; por eso, el condón sigue siendo indispensable. De hecho, la propia ENSANUT 2023 muestra que el conocimiento y el uso de métodos anticonceptivos entre adolescentes aún presenta rezagos, mientras organismos como UNFPA advierten que México mantiene una fecundidad adolescente alta en el contexto regional.
El entorno digital tampoco ayuda siempre. En redes sociales circulan recomendaciones sin sustento médico, anécdotas personales y contenidos que refuerzan ideas falsas sobre infertilidad futura o riesgos graves. La literatura clínica y los organismos internacionales sostienen lo contrario: el levonorgestrel puede repetirse si vuelve a ocurrir una emergencia, aunque no debe reemplazar un método anticonceptivo regular por su menor efectividad comparativa frente a métodos continuos o al DIU de cobre como anticoncepción de emergencia.
Para el especialista, la salida pasa por educación sexual integral, acceso oportuno y orientación profesional. El problema no se resuelve solo con disponibilidad del medicamento, sino con información clara sobre cuándo usarlo, cómo funciona y cuáles son sus límites. En un país donde miles de adolescentes enfrentan decisiones sexuales con información parcial, la anticoncepción de emergencia no debería discutirse desde el prejuicio, sino desde la salud pública.



