La tasa de interés libre de riesgo en México para una inversión a un día se ubica en 7.5%, desde febrero. Al parecer ese rendimiento se mantendrá igual en los siguientes meses; pero conforme baja la inflación ese retorno es más atractivo. La idea simple de mantener su dinero en una inversión que no tiene volatilidad no es nada despreciable en este año

La tasa de inflación de los últimos 12 meses ha descendido un poco más de lo que se anticipaba hasta la primera quincena de abril. De comenzar el año en un nivel de 6.77% ahora se registra una inflación de 4.69 por ciento.

Hay quienes han extrapolado esta tendencia y ya estiman que la inflación al cierre del año para todo el 2018 será inferior a 4.05 por ciento.

La Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas del Sector Privado que recaba el Banco de México generó en su última edición publicada un estimado en consenso de 3.98 por ciento.

De cumplirse este pronóstico, la tasa en términos reales que se paga en este país es de 3.5 puntos porcentuales. Es una tasa inusualmente alta, la mayor que se registra tomando en cuenta la inflación esperada desde el 2008, y al parecer no hay muchos indicios de que vaya a bajar pronto.

Ya le había platicado hace algunas semanas (La ecuación temporal, El Economista, 5 de abril del 2018) que la Junta de Gobierno del Banco de México intenta desinhibir la volatilidad del tipo de cambio con una tasa de interés elevada; entre otras cosas.

Si las circunstancias sobre México se mantienen favorables, junto en la tendencia de descenso de la inflación, veremos un tipo de cambio con un sesgo a disminuir o por lo menos a mantener estable y por ende una posibilidad más abierta de que, si dichas condiciones se perciben como permanentes, las tasas desciendan.

Lamentablemente, la foto no parece ser aún esa. La semana pasada le describí cómo en los mercados globales ha subido la percepción de riesgo con relación a un aumento de la inflación en el mundo desarrollado y cómo los inversionistas se han puesto nerviosos con respecto al desempeño de sus posiciones en bonos.

Si tal panorama de riesgo accede a una escala mayor puede haber un efecto perjudicial incluso sobre las bolsas.

En México además estamos en una etapa de creciente efervescencia por la proximidad de las elecciones.

En este momento, ni el Banco de México ni ningún otro agente piensa en que el ancla representada por un premio elevado sea inútil; al contrario, aparece como muy necesaria y por ende su permanencia, al menos hasta el verano se sugiere garantizada.

Si usted se ubica en el contexto de las inversiones, simplemente voltee para todos lados y no verá muchos rendimientos en lo que va del 2018.

Más bien su resultado ha sido pobre si ha invertido tanto en bonos, como en la Bolsa y en otros renglones normalmente con más jugo como los mercados emergentes.

La vuelta de la volatilidad puede hacer a algunos pensar que hay que especular más, entrar y salir rápidamente dados los vuelcos tan repentinos y de magnitud considerables que han mostrado muchos mercados.

Sin embargo, en México el criterio es más simple. Se ganará mucho dinero simplemente dejando el dinero invertido a un día y en instrumentos que no representan ningún riesgo. ¿Por qué despreciar esta condición?

*Rodolfo Campuzano Meza es director de Estrategia y Gestión de Portafolios de INVEX. Cualquier pregunta o comentario puede ser enviado al correo:

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