Lectura 4:00 min
Subinversión en la gestión de innovación
Se han realizado investigaciones para resolver la cuestión de por qué una gran cantidad de ejecutivos muy trabajadores, bien preparados y altamente motivados, encuentran, para efectos prácticos, imposible el desarrollo de innovaciones en sus organizaciones.
En un artículo previo comenté sobre algunas prácticas comunes en las técnicas de evaluación de las inversiones en los proyectos que favorecen en forma injusta el status quo.
El primer error consiste en suponer que la rentabilidad de la empresa seguirá como en el presente en forma indefinida. El segundo error comentado fue acerca del manejo de la incertidumbre que, para efectos de cálculo, consiste en terminar el proyecto en determinado punto del tiempo con la recuperación de un valor de rescate de los activos que se hubieran invertido.
En este artículo continuaré comentando otras prácticas comunes en la evaluación financiera de los proyectos que producen un sesgo en contra de la innovación en forma sistemática.
Uno de los paradigmas de la microeconomía considera que para la toma de decisiones solamente son relevantes los costos marginales. Por lo tanto, al evaluar un curso de acción futuro, el administrador deberá considerar solamente aquellos flujos marginales de efectivo requeridos por la inversión en innovación.
No hay nada equivocado en la matemática del concepto; pero se deja implícito que las competencias y capacidades que permitieron el éxito en el pasado lo seguirán permitiendo en el futuro.
Si el éxito del futuro requiriera la adquisición de nuevas capacidades, el dejar de considerar los costos fijos y los costos sumergidos produce un sesgo en contra de la innovación.
La práctica sólo tiene sentido si la empresa busca agregar capacidad instalada que es idéntica a la capacidad con la que cuenta en ese momento; pero si la opción se da en la inversión para utilizar una nueva tecnología, la opción de agregar capacidad instalada no es comparable y si se hace la tecnología actual, atrapa a la empresa con el espejismo de la inversión marginal.
O expresado en otras palabras, casi siempre le resulta a la empresa más barato invertir más en la tecnología actual que invertir en una nueva tecnología.
Otra razón por la que los proyectos en innovación se ven obstaculizados es una visión corta al enfocarse exclusivamente en la rentabilidad de los accionistas. Los administradores se encuentran a menudo sometidos a una gran presión por obtener resultados de corto plazo, descuidando la salud financiera de largo plazo. Se utilizan incentivos en la remuneración de los altos ejecutivos ligados al valor de las acciones. Pero se pueden tener buenos resultados en el corto plazo, sacrificando la posición innovadora de la empresa.
Una de las causas principales de la falta de innovación en empresas ya establecidas es que sus ejecutivos no cuentan con herramientas adecuadas que los ayuden a entender sus mercados, construir sus marcas, encontrar nuevos clientes, seleccionar empleados, conformar equipos y desarrollar estrategias.
Algunas herramientas de evaluación financiera típicamente usadas distorsionan el valor, la importancia y la probabilidad de éxito de las inversiones en innovación. Por ello, es necesario que los ejecutivos aprendan y apliquen nuevas metodologías en la evaluación de proyectos que le permitan a sus empresas un mejor desempeño en la innovación.
*Jorge C. Rodríguez O. es director de Carrera de Ingeniería Industrial y de Sistemas Tecnológico de Monterrey, Campus Estado de México y su correo electrónico es: corozco@itesm.mx