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Opinión

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Remedio contra la corrupción

Éramos muchos y parió la abuela. Como si no fuera suficiente la crisis económica -que viene de fuera como dicen los anuncios del gobierno federal-, la guerra contra la narcodelincuencia -que vamos ganando como dice el gobierno federal, la devaluación y la inflación -de las que no dice nada el gobierno federal-. Un brote de influenza porcina ataca a nuestro dolido, jodido y expoliado país.

-Te faltó agregar que el lunes tembló en el DF y que Rafa Márquez se rompió los meniscos por lo que estará fuera de circulación mínimo dos meses.

-La influenza porcina es real y peligrosa. Y va a generar una baja irreparable en nuestra de por sí deprimida actividad económica.

-Han surgido voces irresponsables que sugieren que el brote epidemiológico es una columna de humo planeada para distraer a la sociedad de los problemas que nos aquejan.

-¡Qué visión tan distorsionada y malintencionada! El brote ha sido clasificado por la Organización Mundial de la Salud en fase 5, lo que indica que la pandemia es iminente.

-También, se dice, que la situación está siendo aprovechada para buscar ganancias electorales y hasta económicas.

-Ahí si no me atrevo a asegurar que eso sea falso. En política nadie da paso sin huarache.

LA EPIDEMIA NACIONAL

-Existe en México, desde hace siglos, un contagioso virus que nos afecta a todos, una epidemia de la cual todos somos responsables: la corrupción. Por este mal nacional, es que en este momento de emergencia no tenemos los medios ni económicos, ni científicos para afrontar el alarmante problema de salud que nos aflige.

-Tengo un sueño guajiro: qué tal que hubiese una vacuna anticorrupción, cuya aplicación fuera obligatoria para todos los mexicanos al momento de cumplir 18 años.

Una vez vacunados se les daría una credencial -infalsificable- sin la cual no fuera posible inscribirse en ninguna escuela, poner un negocio, fundar una empresa, pertenecer a un partido político, ser contratado para un empleo público o privado, abrir una cuenta bancaria, etcétera, etcétera.

La vacuna se llamaría Corruptil y tendría dos efectos: primero, un efecto de inhibición mental mediante el cual la persona vacunada no sintiera ningún impulso a efectuar actos prohibidos por la ley.

Segundo, podría presentarse el caso de que el cerebro del vacunado fuera inmune al Corruptil y la acción inhibidora de tráfico de influencias, corruptelas y cochupos no fuese efectiva; de ser así, entraría en acción la fase dos de la vacuna, consistente en una reacción física: el cuerpo del vacunado que cayera en faltas a sus deberes constitucionales o éticos, se vería afectado por mareos, dolores de cabeza, vómito y diarrea que pondrían en peligro su vida.

-De entrada te digo que si así fuera, el presupuesto de la PGR no iba a alcanzar para dramamine y aspirinas. En la Secretaría de Seguridad, en la AFI y en la policía preventiva, habría colas para ocupar los baños. Ulises Ruiz todos los días cantaría Oaxaca.

Veríamos escenas como las siguientes: -Hoy no vino a trabajar Ontiveros, de seguro faltó por atender la papelería que puso en la cochera de su casa. –No don Guillermo, no vino porque tiene diarrea.

-Qué casualidad, Ontiveros tiene diarrea y el departamento de compras me reporta que tenemos déficit de lápices y folders.

–Señorita, ¿está el señor Gobernador? –Sí está pero le dio un mareo y hace dos horas que no sale del baño. -¡Qué bien! Eso significa que por fin firmó el contrato para que mi empresa construya el puente en Torreón.

–Lupita, ¿está el patrón? -Ay Gustavo me extraña tu pregunta, estamos en marzo, mes en que las empresas hacen su declaración fiscal, ya deberías de saber que por estas fechas, todos los años, el patrón se interna en un hospital de Houston porque se siente muy mal.

-El licenciado no lo puede atender tiene una terrible migraña porque en la mañana firmó un permiso para autorizar una gasolinera en Campeche.

MEJOR VAMOS A SEGUIR VIENDO EL JUEGO

-La encuesta mensual de María de las Heras, arrojó un resultado desalentador de cara a las próximas elecciones. El 65% de los votantes potenciales no tiene la intención de hacerlo.

-Y eso que el IFE ha gastado una millonada en spots invitando a la gente -sobre todo a los jóvenes- a votar.

-Sí, pero los publicistas de dicho Instituto piensan que los ciudadanos somos tan tarados como ellos. Transcribiré, uno de los ingeniosos spots:

Joven 1.- Como me acuerdo desde que estaba chavito mi jefe me decía: (Aquí el joven imita a su papá con voz de niño (¿?) votar, votar pa´qué si todo va a seguir igual .

Joven 2.- ¡Qué grueso! Mi mamá dice lo mismo: votar, ¿para qué? Y luego dicen que a nosotros nos vale todo.

Joven 1.- Mm uta, no, no estoy de acuerdo.

Joven 2.- Pues es que yo creo que ellos se cansaron. (¿De qué? ¿De traer al mundo a un par de imbéciles?)

Joven 1.- Pues es que hay que meterle.

Joven 2.- Sí, eso de estar espere y espere ha ver quién cambia las cosas está cañón.

Joven 1.- Pues yo no voy a caer en lo mismo (vuelve a hacer voz infantil) votar, votar para qué si todo va a seguir igual . Como si no pudiéramos exigir.

Joven 2.- ¿Y tú por quién vas a votar?

Joven 1.- Qué te importa güey, por qué no mejor seguimos viendo el juego.

-No es posible que con tal estulticia se quiera persuadir a un pueblo tan inteligente y con tanto sentido del humor como el nuestro, capaz de hacer chistes de sus propias desgracias.

-Ayer ya escuché un chiste a propósito de lo que está sucediendo: ¿Qué le dijo la ciudad de México a la influenza porcina? Mira cómo tiemblo, mira cómo tiemblo.

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