Si Cataluña estuviera en Centroamérica su crisis sería asimilable a la cotidianidad. ¿Quién gobierna en Cataluña? ¿El partido más corrupto en la historia democrática de España, es decir, el Partido Popular (PP) o el Poder Judicial? ¿A través del artículo 155 de la Constitución es el PP quien decide la política en una Autonomía donde sólo ganó cuatro escaños, de 135 posibles, en las elecciones del 21 de diciembre, o Rajoy decidió delegar en el Tribunal Supremo el gobierno en Cataluña?

Mariano Rajoy prometió a los catalanes que su convocatoria a las elecciones solucionaría el “problema” del proceso independentista. Nada más falso. El resultado dibujó un escenario simétrico, o si se prefiere, perfectamente polarizado: la mitad de la población catalana apoyó a partidos independentistas y la otra mitad, a partidos que no desean la independencia.

Lo único claro de lo ocurrido en los últimos cinco años en Cataluña es el fracaso de la política.

¿En verdad Oriol Jonqueras y Carles Puigdemont cometieron delitos de sedición y rebelión? La Real Academia de la Lengua Española define a la sedición como “alzamiento colectivo y violento contra la autoridad el orden público y la disciplina militar sin llegar a la gravedad de la rebelión”. ¿Acaso Puigdemont emuló a Augusto Pinochet (1973) o a Hugo Chávez (1992)?

A Puigdemont habría que cuestionarle lo sucedido los días 6 y 7 de septiembre; su grupo articuló dos leyes al margen de la Constitución: la del referéndum y otra relativa a la transitoriedad, es decir, la creación de un entorno legal posterior a la declaración de la independencia. En eso sí el Tribunal Constitucional tuvo razón en colocar el deseo de los grupos independentistas y de la presidenta del Parlamento, Carme Forcadell, como una violación a la Carta Magna.

Sin embargo, Rajoy no quiere entender que el problema del proceso independentista es político.

Los resultados del 21 de diciembre sepultaron el optimismo de Rajoy. No fue Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) la que ganó. En realidad, fue Puigdemont el que se impuso con todo y la crisis de identidad que vive su partido, el PDeCAT. Por si fuera poco, Inés Arrimadas, del partido Ciudadanos, logró aglutinar el mayor número de votos antiindependentistas. Ciudadanos, hoy por hoy, es la peor amenaza para el PP en toda España. El propio José María Aznar apoya a Ciudadanos; un personaje que gobernó ocho años en España a través del PP.

El miércoles, varios mensajes entre Carles Puigdemont y el extitular de Sanidad, Toni Comín, de WhatsApp, fueron interceptados por un canal de televisión. Las palabras de Puigdemont revelan un contexto de angustia: “Esto se ha terminado. Los nuestros nos han sacrificado (...) El plan Moncloa (Rajoy) triunfa”.

En efecto, una de las apuestas de Rajoy es que se fisure la coalición de facto entre independentistas, es decir, entre ERC y Puigdemont.

Uno de los flancos vulnerables de Puigdemont es que prácticamente él es el partido. Del otro lado existe un partido maduro como ERC. Los malos tiempos que vive el matrimonio Puigdemont-ERC, ¿serán suficientes para que el plan Moncloa triunfe?

Por lo pronto, el débil Rajoy sigue al frente de Cataluña.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.