Cuando vi la serie de televisión El Chapo pasó varias veces por mi mente que Conrado Higuera Sol (Don Sol), el siniestro personaje encarnado por el excelente actor Humberto Busto, se parecía mucho a Genaro García Luna (GGL), quien durante todo el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa (FCH) fue el secretario de Seguridad Pública del gobierno federal.

En la serie televisiva Don Sol persigue a todos los cárteles del narco menos al que comandaba el Chapo. En la vida real siempre se dijo, se comentó y se rumoró que García Luna protegía al entonces líder del Cártel de Sinaloa, que hoy pasa 23 horas de cada día encerrado en una pequeña celda de una cárcel de supermáxima seguridad localizada en el estado de Colorado.

Los rumores en torno a quien fuera el todopoderoso integrante del gabinete de Calderón circulaban desde antes de que éste asumiera la presidencia: que si él había descubierto el centro de espionaje que en el 2005 supuestamente instaló el panista para conocer los movimientos y hasta las palabras de sus rivales; que si el director de ese ilegal centro era el mismo García Luna.

Los rumores sobre su probable asociación con la delincuencia organizada no empezaron en el 2005, sino antes, en el gobierno de Vicente Fox (VF), en el que fue coordinador de Inteligencia para la Prevención de la Policía Federal Preventiva, luego director de Planeación y Operación de la Policía Judicial Federal, y finalmente director general de la Agencia Federal de Investigación (AFI).

Como secretario, García Luna gustaba de amenazar a los periodistas que lo criticaban. A mí una vez intentó golpearme en el restaurante The Palm del Hotel Intercontinental después de que le reclamé por negarse a concederme una entrevista. La cosa no llegó a mayores porque quienes me acompañaban lo impidieron.

Al concluir el sexenio de Calderón se fue a vivir a Miami. Se dice que es propietario de un restaurante en esa ciudad sin que nadie sepa cuál es el origen de los recursos que le permitieron montar el negocio y vivir allá sin tener que trabajar.

Para quienes siempre supusimos que era un criminal, la noticia de su arresto ayer en Texas corroboró nuestras sospechas.

Un fiscal federal de Nueva York lo acusa de cometer cuatro delitos: conspiración internacional para distribuir cocaína; conspiración para distribuir y poseer cocaína con la intención de distribuirla; conspiración para importar cocaína, y rendir declaraciones falsas ante una autoridad federal. Las primeras tres acusaciones señalan que conspiró desde el 2001, un año antes de ser titular de la AFI; la cuarta asegura que cometió perjurio en el 2018.

De ser declarado culpable podría pasar el resto de su vida en la cárcel.

Las acusaciones formuladas en su contra deben hacernos cuestionar qué tanto sabían Fox y Calderón sobre sus probables vínculos con la delincuencia organizada y específicamente con el Cártel de Sinaloa y sus líderes.

O ambos expresidentes desconocían la relación que García Luna tenía con el Chapo y otros criminales o, conociéndola, la ignoraron. Si la desconocían queda demostrada la ineptitud de los dos, si la ignoraron, resulta que fueron sus cómplices y no debería sorprendernos que sus nombres salgan a relucir durante el juicio de su excolaborador.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.