“El gobierno de México está comprometido a impulsar el desarrollo sostenible, que en la época presente se ha evidenciado como un factor indispensable del bienestar.

“Propugnamos un modelo de desarrollo respetuoso de los habitantes y del hábitat...

“El Tren Maya es un proyecto orientado a incrementar la derrama económica del turismo en la Península de Yucatán, crear empleos, impulsar el desarrollo sostenible, proteger el medio ambiente de la zona...”.

Las anteriores son las únicas menciones sobre políticas ambientales que hace el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024 elaborado por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador en cumplimiento de lo dispuesto en el Artículo 26 de la Constitución y diversas leyes federales.

El PND 2019-2024 es el documento rector del gobierno federal en donde se anotan los objetivos y estrategias para avanzar en el desarrollo del país y desde que se difundió, en abril de 2019, quedó claro que el cambio climático y sus efectos es un tema que no parece preocuparle al gobierno de la Cuarta Transformación.

Desde que asumió su cargo, AMLO se ha referido muy pocas veces al tema. Hasta el 15 de octubre, de acuerdo con SPIN Taller de Comunicación Política, en su conferencia matutina se había referido 1,713 veces a Pemex, 955 a la CFE, 566 al expresidente Carlos Salinas, 211 al general Lázaro Cárdenas, 183 al caso Odebrecht, 139 al exdirector general de Pemex Emilio Lozoya y, sí, 101 veces a las energías limpias o renovables y 72 a las termoeléctricas.

Pero, ¿cómo olvidar aquel video en donde dijo que los aerogeneradores que producen energía eólica eran feos y los mandaría quitar?

Andrés Manuel habla mucho pero poco del principal problema que enfrenta la humanidad en general y los mexicanos en particular.

Abundan los estudios realizados por expertos nacionales e internacionales que desde hace muchos años han advertido que el calentamiento global afectará seriamente a México.

Algunos investigadores afirman que para fines de este siglo las temperaturas anuales promedio en el norte del país podrían aumentar de 3 a 4 grados Celsius y en el resto del territorio nacional de 1.5 a 2.5 grados Celsius. Lo anterior aumentará los niveles del mar en nuestras costas, causará incendios forestales más frecuentes e intensos, sequías devastadoras y el despoblamiento de vastas zonas.

Las sequías y la consecuente falta de agua en gran parte del país incrementará la inseguridad alimentaria y millones de personas podrían sufrir desnutrición o morir de hambre.

Recordemos lo que ocurrió durante la sequía de 2011, la peor que se tiene registrada: más de 1.7 millones de cabezas de ganado murieron de hambre o sed y al menos 900,000 hectáreas de cultivos se marchitaron en al menos cinco estados. El gobierno se vio obligado a transportar agua a 1,500 ciudades y pueblos y enviar alimentos a los agricultores y campesinos que perdieron todas sus cosechas.

Del 1 al 12 de noviembre se realizará en Glasgow, Escocia, la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP 26). ¿Cuál logro en favor del medio ambiente podrán presumir los enviados del gobierno federal o los 11 senadores que irán al evento? ¿Sembrando Vida que, aparentemente, no ha tenido el éxito deseado? ¿De cuál?

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.

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