En el país hubo muchas personas que pensaron que, al ganar la presidencia la coalición de izquierda, encabezada por Andrés Manuel López Obrador, el precio del dólar se iba a disparar hasta los 25 pesos o más. No había límite a la imaginación para los escépticos 30, 35, 40. Este hecho se reforzaba con el antecedente de la llegada de Donald Trump a la presidencia de EU, su amenaza con cancelar el TLCAN y que, en efecto, el dólar se disparó entonces a los 23 pesos. En este gobierno, los fundamentales de la economía mexicana se han preservado lo que ha permitido que tanto el componente fiscal como el monetario mantengan la disciplina de los últimos 25 años y con ello, existe estabilidad  en los precios, recuperación del salario y una libre flotación cambiaria que permite que los mexicanos veamos como el dólar sube y baja sin manoseo del gobierno como en el pasado. Los escépticos de este gobierno se han quedado con las ganas de ver una devaluación.

En los últimos meses, sin embargo, el mundo ha visto cómo el dólar se ha fortalecido en todos los mercados, gracias a sus sólidos indicadores laborales. Esta situación ha generado ajustes a la baja en los mercados de capitales y ajustes hacia arriba en la curva de tasas de interés del bono a 10 años. Estamos ante un hecho insólito del que nadie en el mundo tiene certeza de lo que va a pasar en los mercados en los próximos meses. La pandemia del Covid, el desarrollo de múltiples vacunas en menos de un año, la distribución dispar de éstas y la aplicación de imponentes medidas contra cíclicas en la mayoría de los países hacen muy difícil el pronóstico. A lo anterior se suma la intención del presidente Joe Biden de acelerar la vacunación en su país y de estimular fiscalmente a su economía. Pese a las mentiras de China con relación a sus propios pronósticos de crecimiento; nada más faltaba creer que allí se inicia la pandemia, allí se obtienen decenas de vacunas y allí es el único país en dónde se crecerá fuertemente, todo en un año, eso sólo se lo creen los propios chinos. Será, la economía norteamericana, la que determine el rumbo económico del mundo.

Estamos ante algo inédito, el que diga que sabe qué va a pasar, miente. Por un lado, hay quienes creen que la presumible recuperación de EU alentará la demanda de materias primas (petróleo, gas, cemento, acero, cobre), por lo vigoroso de su impulso, lo que traerá el fin del relajamiento de las tasas de interés y el consecuente aumento del dólar. Por el otro lado, pese a la buena cifra de empleo, la FED ha señalado que no cree que el pleno empleo regresará este 2021 por lo que es posible que la reciente fortaleza del dólar se deba a elementos especulativos dado que, también existe una abundancia inédita de dólares en el planeta.

Carlos Alberto Martínez

Doctor en Desarrollo Económico y Derecho

AUCTORITAS

Profesor en la Universidad Panamericana, Ibero y TEC de Monterrey. Ha trabajado en el Banco de México, la Secretaría de Hacienda, en Washington, DC y en la Presidencia de la República. Actualmente estudia el doctorado en Filosofía con investigaciones en el campo de la ética y la economía. Autor de libros en historia económica, regulación financiera y políticas públicas.

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