El miércoles se concretó una “ola azul”, es decir, un triunfo absoluto del partido demócrata en donde ganó la presidencia, mantiene la mayoría en la Cámara de Representantes y una mayoría de facto en el Senado

Debe, a la larga, representar un optimismo menos intenso en los mercados financieros. Por más loco que se oiga, Trump y la pandemia terminaron siendo muy favorables para los mercados. Trump ya se va, pero la pandemia prosigue y por varios meses va a seguir condicionando el actuar de las autoridades; por ello, el futuro visible luce todavía favorable para las bolsas y los activos de riesgo, mientras que el mediano plazo parece más inquietante.

Ayer se concretó una “ola azul”, es decir, un triunfo absoluto del partido demócrata en donde ganó la presidencia, mantiene la mayoría en la Cámara de Representantes y una mayoría de facto en el Senado en donde cuenta con la mitad de los escaños y el voto decisivo de la Vicepresidenta electa Harris. No es la ola que muchos esperaban a finales de octubre, pero abre un espacio para pensar que la agenda política será distinta. Veamos.

Los inversionistas en el ámbito global ahora tendrán que discernir entre quiénes serán beneficiados por un estímulo económico que puede ser mayor y quiénes tendrán que enfrentarse a un mayor escrutinio regulatorio y posiblemente mayores impuestos. Las empresas de tecnología al parecer encajan en este último cajón si observamos que a pesar de la noticia de que el índice Nasdaq retrocedió en la jornada bursátil, a diferencia del resto de índices compuestos por empresas de más diversos sectores.

En el corto plazo, lo estrecho de la ventaja demócrata y el enfoque en aliviar los efectos de la pandemia, cuya tasa de contagios continua sin control visible, apuntan a que las primeras medidas tendrán que ver con el refuerzo de políticas de contención (mascarilla obligatoria, vacunación intensiva, permanencia de confinamientos) y por ende con la extensión y posible aumento del estímulo fiscal que recién se aprobó la semana pasada.

Esto mismo coincide con la presencia de la Sra. Janet Yellen en el Departamento del Tesoro y su disposición a aumentar los estímulos. El aumento del pago personal de 600 a 2,000 dólares y la ampliación del seguro de desempleo parecen las acciones más inmediatas.

Es posible que durante todo el 2021, la lista de propuestas esté orientada a reducir costos de servicios, crear empleos a través de la manufactura, una fuerte inversión en infraestructura y la promoción de energías limpias. Quizás ante la fase crítica de la pandemia la postura de la Reserva Federal permita mantener una escalada del déficit fiscal; pero no dude que eventualmente habrá un plan para revertirlo y ese plan incluye impuestos a grandes corporaciones y a las personas de elevado ingreso.

Como le decía, los mercados parecen reaccionar en consecuencia. Las bolsas, especialmente los índices relacionados con sectores castigados por la pandemia, han subido. La intensificación de los estímulos es más probable, pero también vemos al dólar devaluarse más y a las tasas de interés presentar un repunte importante (la tasa del bono del Tesoro a un plazo de 10 años se elevó por encima del 1% confirmando una trayectoria moderada de alza que se espera que prosiga).

Asimismo, las expectativas de inflación de largo plazo han aumentado de forma importante.

Si las cosas funcionan, considere que en la segunda mitad del año vamos a estar hablando más de inflación, del escrutinio regulatorio a las grandes empresas, en especial de tecnología; de un alza paulatina de la curva de tasas de largo y mediano plazos, de mayores impuestos en el futuro y, por qué no, de una eventual moderación en la postura de la Fed.

Todos esos elementos han estado ausentes en la fuerte racha del mercado provocada por el rescate de la pandemia; su fin será una buena noticia, pero sin duda abre el espacio para correcciones mayores en los activos que ahora lucen muy sobrevalorados.

*El autor es director general de Invex Operadora de Sociedades de Inversión.