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Productividad y competencias laborales
A finales del pasado mes de febrero la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) presentó su informe "Perspectivas económicas de América Latina 2015: Educación, competencias e innovación para el desarrollo", en el cual se destaca de manera importante la necesidad de una mayor diversificación productiva y una mejor educación como elementos fundamentales para favorecer el crecimiento en Latinoamérica.
En un marco de lento crecimiento para la mayoría de las economías latinoamericanas, la referida organización menciona las tareas que quedan aún pendientes de realizar para que nuestra región sea más productiva y más competitiva, centrando la atención en el elemento fundamental de todo proceso económico, político y social: la persona.
Las cifras regionales
En el documento se menciona que la región todavía no supera la desaceleración económica iniciada en 2010, estimando que al cierre del 2014 el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) se ubique en el rango del 1.0-1.5%, después de que en 2013 el crecimiento fue de 2.5% y en 2012 fue de 2.9%, y previendo que se observe una ligera recuperación en 2015 que estará en el rango de 2.0-2.5 por ciento.
Como ya se ha comentado en columnas anteriores, estos magros resultados se explican tanto por factores internos como por factores externos, destacando entre estos últimos la desaceleración de la economía china y su impacto en la demanda y los precios de las materias primas, la incertidumbre generada por la política monetaria de Estados Unidos, cuya economía no acaba de despegar, así como el contexto taciturno o recesivo de la mayor parte de la Unión Europea.
En el plano interno, el débil comportamiento de la productividad laboral en América Latina y el Caribe es reflejo de las limitaciones que enfrenta la región a la hora de generar una mayor producción dada su limitada capacidad productiva. Lo anterior podría revertirse a través de una mayor inversión, especialmente en aquellos sectores de mayor contenido tecnológico. Sin embargo, la inversión como porcentaje del PIB se ha estancado durante la última década, situándose en 2013 en un 22.1% del PIB. Además, la inversión se mantiene en niveles bajos en comparación con otras economías emergentes. Por ejemplo, en 2013, la inversión como porcentaje del PIB en Latinoamérica fue más de 20 puntos porcentuales inferior a la registrada en los países asiáticos en desarrollo.
Las tareas pendientes
Ante este escenario, la OCDE recomienda una "mejora de los niveles de educación de toda la población en América Latina, de las competencias de su fuerza laboral presente y futura, y del entorno y las políticas de innovación, las cuales constituyen" un "componente esencial para impulsar el crecimiento incluyente en la región". En ese sentido destaca la necesidad de mejorar el vínculo entre el sistema educativo y el productivo, reforzando en particular la formación técnica.
En México, sin lugar a dudas, el papel del Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (CONOCER) es fundamental para que las organizaciones públicas y privadas cuenten con personas más competentes para impulsar la productividad laboral y, en consecuencia, la competitividad de la economía, ya que los estándares para la certificación de competencias de personas son fuente de conocimiento para empleadores y trabajadores e insumo para desarrollar programas curriculares alineados a los requerimientos de los sectores productivos.
Certificar las competencias laborales tiene grandes beneficios para las empresas, ya que les permite bajar las mermas, reducir errores y tiempos, así como disminuir riesgos de trabajo, en tanto que a los trabajadores les permite obtener un reconocimiento a la competencia adquirida, incrementar su motivación, promover la formalidad del empleo y ampliar sus posibilidades para la mejora salarial, sobre todo ahora que se discute en la agenda nacional la desvinculación del salario mínimo como unidad de cuenta.
Por ello, el informe de la OCDE recomienda que la política industrial de los países latinoamericanos "en las próximas décadas debería tener como eje central la acumulación de competencias en las nuevas tecnologías y un enfoque en la innovación orientado a la sustentabilidad en sentido amplio: económica, social y ambiental".
Finalmente, se menciona reiteradamente la necesidad de que las naciones continúen llevando a cabo cambios estructurales y reformas; sin embargo, en la puesta en marcha de las mismas, el elemento humano se había quedado rezagado en la escala de atención. Esperemos que la capacitación en las empresas en mayor medida sea bajo el esquema de competencias, para seguir abonando al concepto del trabajo decente que promueve la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el cual señala que las oportunidades no sólo son se dan al contar con un trabajo que sea productivo sino que también produzca un ingreso digno, y que al final se convierta en un mecanismo para una reducción de la desigualdad.
* José C. Femat es economista con posgrado en Historia y Desarrollo Económicos.
Rodolfo Salazar es economista con posgrado en Administración y Finanzas.
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