En la columna del pasado martes hablamos sobre el registro de gastos y enunciamos varias razones por las cuales es importante hacerlo. Te permite, al menos, saber en qué se te va el dinero. Te ayuda a conocerte a ti mismo y te da información importante que te permite tomar decisiones en el futuro.

Sin embargo, la realidad es que el sólo hecho de registrar tus gastos no hará que tu situación financiera cambie o mejore. Es un punto de partida, pero no es una solución. Para ello tienes que involucrarte de manera proactiva en el manejo de tu dinero. Esto implica dos cosas: 

1. Hacer un plan de gastos y tomar la decisión consciente de gastar tu dinero en aquellas cosas que más te importan (desde luego, incluyendo, el ahorro para metas futuras como tu retiro).  

2. Este plan lo usas como una herramienta para toma de decisiones cuando se presenten oportunidades, ofertas o situaciones que no tenías contempladas. Recuerda: un plan no está escrito en piedra y lo puedes siempre ajustar de manera proactiva. 

Es muy sencillo. Cada vez que recibes tu sueldo, te sientas y decides cómo te vas a gastar ese dinero. Así de sencillo. Cada peso que ganas tiene que tener un trabajo. Tú estás en control: le dices a tu dinero qué es lo que debe hacer por ti, antes de que te vuelvan a pagar. Puedes considerar, desde luego, dinero que ya tengas en el banco. Pero no debes tomar en cuenta el dinero que aún no has recibido: lo que te van a pagar la siguiente quincena, o el fondo de ahorro que recibirás dentro de tres meses. Sólo el dinero que tienes. 

¿Por qué? Una empresa no le puede asignar trabajos a empleados que aún no ha contratado. No tiene sentido. Tampoco lo tiene (aunque te hayan hecho pensar que sí), asignarle trabajos a dinero que aún no has ganado. 

Por otro lado, el dinero que ganas, sea mucho o poco, es finito, es limitado. Eso significa que no puedes hacer todo lo que quieres al mismo tiempo. Tienes que enfocarte en lo que más te importa, es decir: priorizar. 

Así, lo que tu dinero debe hacer por ti depende enteramente de ti. ¿Te encanta ir al cine? Asegúrate de separar dinero suficiente para eso, pero también de tomar en cuenta todo lo demás. En equilibrio y sin caer en deudas. 

Ahora bien: no olvides tus gastos irregulares. Muchas personas los pierden de vista porque no ocurren cada mes y cuando suceden, siempre los agarran en curva. Es mucho más fácil pagarlos de poquito en poquito, separando cada mes, para que cuando se presenten tengas el dinero completo, sin problemas. Considéralos entonces en tu plan de gastos. 

Ahora, ¿qué pasa si te enteras que viene a dar un concierto tu grupo favorito, o si tus cuates del trabajo están organizando un viaje a los rápidos y te mueres de ganas por ir? Tomas tu plan de gastos y ves qué tienes que sacrificar para lograr ese objetivo. Lo ajustas, reasignas tus prioridades, pero siempre mantienes el control. 

El registro de gastos, obviamente, puede ser un punto de partida para hacer tu plan, porque ya sabes cómo gastas y eso es un punto de partida. Ahora te toca planear, seguir registrando tus gastos para saber cómo vas y cuánto te queda en cada categoría y utilizar tu plan, de manera proactiva, para tomar decisiones antes de gastar el dinero y no después. Esa es la clave. 

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Joan Lanzagorta

Coach en Finanzas Personales

Patrimonio

Ejecutivo de alto nivel en seguros y reaseguro con visión estratégica de negocio, alta capacidad de liderazgo, negociación y gerencia.

Además es columnista de Finanzas Personales en El Economista, Coach en Finanzas Personales y creador de la página planeatusfinanzas.com

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