¿Cuánto sabe Facebook de ti? ¿Qué hace con tu información? ¿Cuida bien tus datos o deja la “puerta” abierta? ¿Juega limpio contigo? La empresa de los 2,000 millones de amigos no tiene respuestas directas para estas cuestiones. Su fundador, Mark Zuckerberg, ha guardado silencio. Su presidenta, Sherill Sandberg, no lo ha hecho mejor. Esta es una de las razones por las que este megaunicornio se está desplomando en la Bolsa.

El escándalo de Cambridge Analytica es apenas la punta del iceberg. Añade morbo el hecho de que Facebook haya perdido 49,200 millones de dólares de su valor de mercado en un par de días y que haya arrastrado a Snapchat, Twitter y Google. Seguirá cayendo porque los inversionistas temen que venga una ola regulatoria que afectará el negocio. Ese temor es paranoia fundamentada: la Unión Europea pondrá en marcha en mayo nuevas reglas para proteger los datos y la privacidad. Estados Unidos ha empezado la discusión y no tardará en anunciar medidas.

Hemos llegado al punto en el que los gobiernos empiezan a tomar decisiones que afectarán una industria que hace megafortunas a partir de la minería de los datos personales. Facebook llegó a tener un valor de mercado de 537,000 millones de dólares, hasta el viernes pasado. Al cierre de ayer martes “sólo” valía 486,000 millones de dólares. Twitter perdió 3,176 millones y Snapchat sufrió una merma de 1,239 millones. La pérdida en valor accionario acompaña una devaluación de su imagen. Eran héroes y hoy son casi villanos.

¿Cómo se procesará esto en México? Aquí, Facebook tiene alrededor de 70 millones de usuarios. Para ellos, somos el cuarto país más grande por número de amigos. Su herramienta se usa como juguete, escaparate, paño de lágrimas y medio privado de comunicación. La empresa que fundó Zuckerberg está en casi todos los teléfonos, pero es un gran desconocido para sus usuarios y, me atrevo a decirlo, para muchas de las autoridades. La forma en que usa los datos personales debería quitar el sueño al IFAI, quizá lo hace pero no nos enteramos. Su posible injerencia en política debería motivar una intervención de Segob, la cancillería (SRE) o el INE. Su modelo depredador de negocio en publicidad amerita que la Cofece lo tenga en el radar, pero...

¿Se atreverá México a apretar las tuercas a Facebook? La coyuntura es propicia, porque Estados Unidos y Europa lo están haciendo. Más aún: el proceso electoral en marcha obliga a revisar todos los riesgos que emanan de la mayor red social del planeta. “Teníamos los perfiles sicológicos de 230 millones de estadounidenses... Mezclamos big data, redes sociales con una metodología militar de propaganda... era como lo que hizo Nixon pero con esteroides”, explica Chris Wylie, el cerebro de Cambridge Analytica que se ha convertido en delator y pieza clave para entender cómo se usó Facebook para apropiarse de los datos de 50 millones de personas.

Facebook alega traición de parte de Cambridge y se cura en salud diciendo que los usuarios le dieron permiso. El argumento es falaz porque hay mil trucos para lograr que alguien dé su consentimiento, para empezar nadie se molesta en leer las letras chiquitas.

Si te gustan la política y las salchichas, no averigües cómo se hacen, decía el canciller alemán Willy Brandt. Si crees que las redes sociales son gratuitas... mejor no averigües la forma en que te hacen pagar.

lmgonzalez@eleconomista.com.mx

Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.