Desarrollar un programa nacional de plantaciones forestales comerciales representa un reto. Las experiencias exitosas de Brasil, Chile, Nueva Zelanda o España han mostrado que este reto se puede superar, aunque siempre ha sido necesario salvar múltiples obstáculos

Cada país, de acuerdo a condiciones particulares, ha tenido que enfrentar y resolver problemas de diferente índole, desde cuestiones técnicas, legales, de logística y sociales, hasta económicas y de comercio internacional.

En el caso de México, los problemas iniciales fueron el desconocimiento del negocio del cultivo de árboles, incluso por parte de los propios técnicos forestales, quienes habían estado educados y experimentados exclusivamente en el aprovechamiento de los bosques de nuestro país.

Han ido surgiendo problemas posteriores, tales como la falta de material genético de calidad, la ausencia de paquetes tecnológicos, la pulverización de la tenencia de la tierra, que limita la generación de economías de escala, y, por supuesto, la escasez de recursos y esquemas de financiamiento para invertir en proyectos de largo plazo que, en el caso de las plantaciones forestales, pueden llegar a superar los 20 años.

Desde 1997, el gobierno federal ha implementado diversos apoyos para la promoción de este nuevo negocio, basado en el gran potencial de México para desarrollar plantaciones forestales competitivas, debido a las favorables condiciones agroecológicas del país y el creciente déficit de la balanza comercial forestal registrado desde hace décadas, que alcanza 5,900 millones de dólares, de acuerdo con el Anuario Estadístico de la Producción Forestal 2016.

No obstante la cuantía y constancia de estos apoyos oficiales, los avances medidos en superficie establecida habían sido muy lentos y graduales. Ante esta situación, en el 2010 Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura (FIRA) y la Comisión Nacional Forestal (Conafor), se dieron a la tarea conjunta de diagnosticar la problemática de las plantaciones forestales comerciales y sus posibles soluciones, encontrando que el reto más importante a enfrentar es la falta de condiciones crediticias adecuadas para proyectos con largos periodos de maduración.

Estos proyectos carecen de revolvencia en la fase de maduración de las plantaciones. En otras palabras, no se generan ingresos dado que los productos aún están en formación, lo cual no les permite pagar ni capital ni intereses de los créditos en los primeros años.

En este contexto nació el Fondo Nacional Forestal (Fonafor), como una propuesta de solución conjunta de FIRA y Conafor, que se ha instituido como un esquema financiero detonante de las plantaciones forestales comerciales en México. Mañana comentaremos al respecto.

*Violeta Espino Ortega y Gabriel Montiel Aguirre están adscritos a la Subdirección de Pesca, Forestal y Medio Ambiente en FIRA. La opinión aquí expresada es de sus autores y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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