La contaminación atmosférica no cede, cambia y se torna más amenazante. Cada año mueren más de 4 millones de personas en el mundo por padecimientos asociados directamente al deterioro en la calidad del aire. Sólo en México, las muertes prematuras atribuidas a la contaminación atmosférica se acercan a 60,000 cada año. El vector fundamental en esta crisis de salud pública son las partículas suspendidas, específicamente aquellas menores a 2.5 micras (con un diámetro varias veces menor a un cabello humano) denominadas técnicamente PM2.5. Estas se constituyen principalmente por núcleos de carbón rodeados de metales y de hidrocarburos, y son generadas directamente por diferentes procesos de combustión de combustibles fósiles, en especial combustóleo, diésel y gasolinas, tanto en fuentes fijas (termoeléctricas y determinadas industrias) como móviles (vehículos automotores). También se presentan de manera indirecta como partículas secundarias a partir de procesos fotoquímicos que en la atmósfera transforman otros contaminantes primarios, como óxidos de azufre y óxidos de nitrógeno, emitidos de la misma forma por fuentes fijas y móviles.

El problema es que las PM2.5 son tan pequeñas que viajan hasta el interior de los alveolos pulmonares, los penetran y entran al torrente sanguíneo, e incluso cruzan la barrera que protege al cerebro de patógenos y contaminantes en la sangre (barrera hematoencefálica). Se ha acumulado ya evidencia abrumadora sobre el impacto devastador de las PM2.5 sobre la salud humana.

El Journal of Environmental Research publicó en el 2018 un estudio encabezado por la doctora Lilián Calderón Garcidueñas en el que se demuestra con claridad la asociación entre las PM2.5 y la incidencia de Alzheimer en la Zona Metropolitana de la Ciudad de México a través de la presencia en el cerebro de proteínas Tau y beta amiloide que forman cúmulos que desestructuran las funciones cerebrales. Igualmente, las PM2.5 se correlacionan con otras enfermedades como Parkinson y autismo, y con un menor desarrollo cognitivo en niños y jóvenes. Esto, además de su relevancia para explicar distintos tipos de cáncer. Por su lado, la Royal Society of Chemistry, en su publicación Chemistry World de julio del 2018 estableció que las PM2.5 provocan procesos de neuro-inflamación al bloquear la acción de proteínas antiinflamatorias del grupo de las llamadas citoquinas. Igualmente, se revela que los metales que portan las PM2.5, en particular el fierro, alteran la formación de la mielina protectora del sistema nervioso y la configuración del cuerpo calloso que une a los dos hemisferios cerebrales; todo ello, provocando disfunción cerebral y muerte celular por ferroptosis. Adicionalmente, se establece que el azufre (contenido en especial en el combustóleo y el diésel) impide la acción antioxidante de la glutationa (tripéptido), y por tanto multiplica el oxígeno reactivo que destruye lípidos y la mielina del sistema nervioso.

Más aún, hace apenas unas semanas, The Lancet, la revista más prestigiada del mundo en medicina y salud, publicó un estudio estadísticamente avasallador realizado en una muestra de 250,000 pacientes en Japón sobre la influencia directa que tienen las PM2.5 en la incidencia de paros cardiacos ocurridos fuera de los hospitales, así como en distintos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y respiratorias. Lo más preocupante, es que la mayor parte de los casos ocurren a concentraciones de PM2.5 menores a las que establecen las normas de la Organización Mundial de la Salud, y hay que decirlo, menores también a las Normas Oficiales Mexicanas, y a las concentraciones que se registran en la Zona Metropolitana del Valle de México.

Tenemos un serio problema de salud pública derivado de las PM2.5. Las autoridades deben atender urgentemente sus causas.

Gabriel Quadri de la Torre

Ingeniero Civil y Economista

Verde en Serio

Político, ecologista liberal e investigador mexicano, ha fungido como funcionario público y activista en el sector privado. Fue candidato del partido Nueva Alianza a Presidente de México en las elecciones de 2012.