Mientras en México nos encomiendan a un decálogo, un nuevo brote de coronavirus en Beijing, nos recuerda que actuar positivo no basta, y que no debemos de bajar la guardia hasta que una vacuna aparezca.

Otra vez China pone al mundo a temblar.

Porque este nuevo brote podría ser incluso más contagioso que el de Wuhan, el virólogo Yang Zhanqui reporta que en seis días ya van más de 106 casos, y que ahora la búsqueda de los eslabones perdidos para encontrar la cura, podría complicarse aún más, porque esta vez no fue un murciélago, sino un salmón, el que lo llevó hasta el mercado de Xifandi, que provee el 90% de los vegetales y frutas frescas que consume la capital asiática.

Parece que ya ni lo natural, fresco y nutritivo es seguro.

El virus fue encontrado en una tabla de cortar pescado utilizada por un vendedor de salmón importado, y esto ha ocasionado un alto inmediato a las importaciones provenientes de Europa y países como Chile, Australia y Noruega sean detenidas de manera inmediata, que 11 barrios hayan sido cerrados, las clases suspendidas, y 1255 vuelos dentro del país puestos en pausa.

¿Será que en este momento a los habitantes de esa ciudad le interesa defender su derecho a gozar del cielo, del sol, del aire puro, de la flora y la fauna y de toda la naturaleza? Cualquiera diría que, el derecho a permanecer a salvo, es en estos momentos más relevante.

Sobretodo cuando el 8.7% de los trabajadores del mercado ha dado positivo, estamos hablando de 45 personas de un total de 517, y sólo con un radio de contagio de entre 1.4 y 2.5 esto podría ser un desastre. Beijing tiene 21 millones de habitantes y lo peor es que el virus ya ha traspasado sus fronteras.

Las provincias de Liaoning y Hebei, han reportado un total de cinco casos nuevos relacionados con pacientes en Beijing, y esto plantea la posibilidad de una segunda ola de infecciones y la posible reintroducción de los tipos de bloqueos que anteriormente habían detenido a gran parte del país y afectado la economía.

La mejor medicina es la prevención y esto implica que la sana distancia seguirá vigente para muchas cosas que impactarán al mundo. En un contexto en donde las investigaciones en curso, como la del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Beijing, han señalado que la secuenciación del genoma indicó que el virus que se encuentra en el mercado, es similar a las cepas que normalmente se encuentran en Europa.

Ahora Europa se perfila como el enemigo. Cuando meses antes, junto con Australia y Estados Unidos, el continente se sumó a la creciente presión sobre China por su manejo del brote del coronavirus y cuestionaron su transparencia.

Ahora todo esto podría ser a la inversa y la economía y el comercio podrían seguir pagando las consecuencias. En un mundo en donde ni los decálogos, ni la espiritualidad, podrán salvar vidas hasta que se encuentre una vacuna.

Otra vez China. 

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie

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