En la primera parte de esta nota, hablamos de los aspectos que tiene a favor el estado de Sinaloa para adentrarse en la reconversión productiva, también mencionamos que existe un abanico de oportunidades probadas tanto agronómicamente como económicamente viables. En esta ocasión, puntualizaremos sobre las oportunidades de negocio para la reconversión productiva hacia redes de mayor valor como el cultivo de limón. 

En la última década, la producción de limón en México ha mantenido una tendencia creciente, posicionándose como el segundo país productor a nivel mundial. De dicha producción, el mercado nacional juega un papel importante, ya que representa 74% del consumo, derivado del ya conocido uso del fruto en la cocina mexicana, en la medicina natural y cosmética. Según estimaciones del SIAP, el consumo per cápita nacional es de 14.5 kilogramos.  

Si hablamos del mercado de exportación, es necesario ser más específico, pues de las tres principales variedades que se producen en México, el limón persa es el favorito de los mercados asiático y europeos por su baja acidez, así como las características rugosas de la cáscara y mayor dulzor.

En Sinaloa se promueve la producción de limón persa, buscando las alternativas para los mercados de exportación que demandan las mejores calidades con características muy específicas, pero que, al mismo tiempo, son recíprocos en el precio que pagan por el fruto. 

Como muestra de que la reconversión productiva es una realidad, la producción de limón persa en Sinaloa ha ido en crecimiento en los últimos años, ya que pasó de 3,033 toneladas en el 2016 a 6,510 toneladas en el 2017 y, finalmente, 7,396 en el 2018. 

FIRA ha desarrollado esquemas para el financiamiento de cultivos perennes y de larga maduración, además de un Programa de Desarrollo de Proveedores que, en resumen, busca enlazar los eslabones de la cadena de valor y asegurar que el productor cuente con la comercialización de su producción y la empresa tractora, industria o, en este caso, la comercializadora cuenten con los volúmenes suficientes para su operación.

Este programa se complementa con apoyos tecnológicos para la asistencia técnica y el acompañamiento en la producción primaria, buscando mitigar los riesgos que, por la naturaleza de la misma, pueden impactar de manera directa la rentabilidad de un cultivo.

Es claro que el reto es grande y debe existir coordinación entre las instituciones de la banca de desarrollo, las asociaciones de agricultores, los gobiernos estatales y los encargados de elaborar políticas públicas encaminadas al desarrollo del sector para propiciar un clima de confianza que marque la pauta hacia un campo que sea más eficiente, rentable y sustentable.

*Ximena A. Cárdenas Viscencio es promotor de la Agencia FIRA en Guasave, Sinaloa. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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