Su centro económico de gravitación es la zona metropolitana de Guadalajara, capital del estado de Jalisco, el cual aporta prácticamente dos tercios del nuevo valor generado cada año en la región. Además de esta entidad, incluye a Colima, Michoacán y Nayarit que, en conjunto, ocupan 8.7% del territorio continental de México, sobre el cual habita 12% de la población y se genera 10.5% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.

Si bien todos los rincones del país han resentido graves daños como resultado de la aplicación de las medidas de emergencia sanitaria, en la región Occidente de México han sido proporcionalmente menores a los del resto de la economía mexicana. Los dos meses de paro en las actividades no esenciales pasarán una factura de 153,313 millones de pesos en su PIB, es decir, una reducción promedio de 6.1% en el valor anual de esta variable en los cuatro estados que la conforman. Tres cuartas partes de esta cantidad corresponderán a Jalisco (-6.9% de su PIB anual), 15% a Michoacán (-3.7%) y el resto se reparte casi en igual proporción entre Colima (-5.6%) y Nayarit (-6.3%); a nivel nacional, el costo estimado de estas acciones es de 7.1% del PIB.

De los efectos de la parálisis en las actividades no esenciales sobre las principales variables de la economía mexicana; como son el PIB, la producción bruta total y el empleo, la región Occidente absorberá 9.3, 9.8 y 9.5%, respectivamente, cifra inferior al porcentaje de mexicanos que viven en la región, por lo cual los impactos económicos por habitante serán menores en aproximadamente 20% al promedio nacional. Para ponerlo en perspectiva, las afectaciones per cápita en la región más vulnerada por las medidas emergencia sanitaria, el Noreste de México, serán mayores 2.2 veces para las variables PIB y empleo y 2.7 en el caso del valor de la producción bruta total.

En parte, esto se debe a la relevancia de sectores esenciales en el Occidente; como es el caso de la agricultura y la industria alimentaria. De igual forma, las exportaciones de estos productos desde la región han resistido mejor las consecuencias de la pandemia. Así, la diversidad de mercados (interno y externo) y de sectores de actividad económica, han permitido a esta región amortiguar la severidad de los impactos.

En el frente exportador, la región Occidente logró también una diversificación interesante. Sus ventas foráneas de equipo de cómputo englobaban poco más de dos tercios del total en el 2007 (69.3 por ciento). La implacable competencia China limitó el crecimiento nacional de las exportaciones de estos productos a una tasa media anual de 0.6%, contrastando con 3.9% observado para el conjunto de las exportaciones minero-manufactureras. No obstante, el Occidente logró mantener prácticamente estable su presencia relativa en las exportaciones totales del país (poco más de 6 por ciento).

Para ello hubo de lograr crecimientos muy superiores a los nacionales en las exportaciones de la minería no petrolera (tasas anuales de 59.4 y 10.4%, respectivamente), de la industria alimentaria (9.7 y 0.9%), de la industria química (8.7 y 0.2%) y de la industria del plástico y del hule (20 y 9.4 por ciento). Incluso las exportaciones de equipo de cómputo realizadas desde la mesoregión Occidente, fueron más dinámicas (1.6% anual) que las nacionales. En virtud de lo anterior, la región disminuyó en 12.9 puntos porcentuales su dependencia de las exportaciones de equipo de cómputo, las cuales aún representan 56.5% del total.

Estas tendencias no son producto de la casualidad, reflejan las decisiones de los actores económicos y la orientación de las políticas de impulso a la competitividad promovidas por los gobiernos locales, especialmente los del ámbito estatal, destacando en este aspecto Jalisco.

Y, sin embargo, la magnitud del choque económico precipitado por la pandemia, amenaza seriamente la subsistencia de 339,523 empleos formales e informales; casi dos tercios de los mismos en el estado de Jalisco (64.8%), 12.3% en Michoacán, 6.6% en Nayarit y el resto en Colima. La industria de la construcción es la más afectada en los cuatro estados y, consecuentemente en la región. Otro tanto ocurre con el comercio al menudeo y los servicios de apoyo a los negocios. En el caso de Nayarit, las pérdidas de empleo en los servicios de alojamiento son las más relevantes detrás de la construcción. Lo mismo ocurre en Jalisco con los puestos de trabajo en la fabricación de equipo de cómputo.

Los efectos estimados sobre la contracción del ingreso disponible en los hogares del Occidente suman 145,588 millones de pesos: 107,663 en Jalisco, 20,422 en Michoacán, 9,571 en Nayarit y 7,932 en Colima.

A menores ingresos en los hogares, menor nivel de consumo en bienes y servicios producidos en la región. La contracción en esta variable se estima en un monto de 85,401 millones de pesos para el Occidente: 63,972 en Jalisco, 12,780 en Michoacán, 4,597 en Nayarit y 4,053 en Colima.

Todos los analistas nacionales e internacionales insisten en la necesidad de estructurar programas fiscales para tratar de amortiguar el impacto de la recesión en curso sobre la subsistencia de las empresas y sus fuentes de trabajo. En muchos países se están aprovechando los programas de estímulo fiscal para catalizar cambios importantes, por ejemplo, el fortalecimiento de la infraestructura para estimular de forma importante las opciones de movilidad no motorizada, para acelerar las acciones de combate al cambio climático y estimular la creación de empleos verdes. Un elemento central de estas políticas es el empuje de la agenda de la transición energética. Pero el gobierno de la 4T retrocede hacia el pasado.

Los desencuentros del presidente con los gobernadores han sido frecuentes, por eso no extrañó la presencia de tres de los cuatro gobernadores del Occidente (Jalisco, Michoacán y Colima) en diversas reuniones que sostuvieron sus pares del Noreste (Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas) y Durango. ¿Será el germen de un frente amplio opositor?

*Investigadores nacionales del Conacyt, adscritos al Centro de Investigaciones Socioeconómicas de la Universidad Autónoma de Coahuila